Libro plasma simbolismo de la Danza del volador

Redacción

06:00 | Viernes 14 de Abril 2017

CIUDAD DE MÉXICO, abril 14 (EL UNIVERSAL).- A finales de los años 30 del siglo pasado, el antropólogo francés Guy Stresser-Péan se adentró durante dos años en la huasteca potosina para documentar la danza del volador o la danza de las águilas, como él la describió.
Acompañado de su hermano Jacques, sin hablar una palabra del español ni el huasteco, el investigador que después se convertiría en uno de los mayores estudiosos de la cultura huasteca registró cada detalle de ese ritual que sobrevivió a la Conquista. Aprendió el huasteco, conversó con los guardianes de esa tradición, tomó fotografías, dibujó aspectos del ritual y la indumentaria utilizada.
Esos registros antropológicos, que años después complementó con trabajos de campo en otras regiones del país y de Centroamérica, fue presentado como su tesis de “Historia de las religiones en la Escuela de Altos Estudios de París” en 1947.
Animado por sus profesores, especialmente el destacado etnólogo francés Paul Rivet (1876-1958), Stresser-Péan intentó publicarlo como un libro, pero no pudo porque no consiguió los recursos en la Francia de la Posguerra. 68 años después, ese trabajo inédito vio la luz en una publicación en francés.
Ahora, “La danza del volador entre los indios de México y América Central” se publica en español en un volumen que edita el Fondo de Cultura Económica, en colaboración con la Secretaría de Cultura de San Luis Potosí y el Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos (Cemca).
El libro, que incluye diversos materiales inéditos, saca a la luz el origen, simbolismo y evolución de esta danza ritual que llegó a practicarse hasta territorios de Guatemala y Nicaragua.
“Después de su muerte (noviembre 2009) yo pensé que había que publicarlo. Siempre le decía que lo publicara, él decía que lo quería actualizar, que publicáramos otros libros, pero no éste. Murió y cuando vi el manuscrito, lo leí y noté que tenía tantos datos que podían servir para los jóvenes, para los estudios”, cuenta en entrevista su viuda Claude Stresser-Péan.
La investigación del antropólogo, fundador del Cemca, documenta la forma en que se practicaba esta danza ritual que sobrevivió al exterminio de la Iglesia Católica. “Cuando los españoles conquistaron México, la Iglesia trató de suprimir todo lo que tenía una significación religiosa pagana, como las danzas indígenas, excepto la del volador porque creyeron que era una danza para divertirse, como si fueran acróbatas que con sus pies hacían bailar una madera enorme, pesada”, destaca la también antropóloga.
Los apuntes del antropólogo permiten ver la forma en que se desarrollaba esta danza en el siglo pasado, una práctica ritual que, describe su viuda, implicaba un trabajo comunitario: “Ocho noches antes de la danza se reunían para bailar, rezar y comer juntos. También hacían promesas, como el que los danzantes no debían tocar a una mujer un mes antes del ritual. Cuando había un accidente pensaban que uno de ellos no había respetado la promesa”.
Respetar a la naturaleza y su entorno era otro de los temas que regía este ritual: “Iban a la selva para buscar un árbol bastante alto para cortarlo y él describe ceremonias para pedir perdón al árbol porque lo van a matar y perdón a la tierra porque la van a molestar”.
Un proceso totalmente distinto al que ahora se realiza, considera la antropóloga: “Ahora, como diversión para los turistas, hay un tractor que va a buscar el palo y hace poco Pemex regaló a ciertos pueblos uno de acero; antes era una ceremonia comunitaria”.
El volumen publicado incluye fotografías tomadas por Stresser-Péan, dibujos sobre el palo y la disposición de los danzantes, mapas, así como un análisis de la música del volador.