"Las moradas", nueve relatos breves con imágenes

Redacción

06:00 | Martes 11 de Julio 2017

CIUDAD DE MÉXICO, julio 11 (EL UNIVERSAL).- Si algo se impuso Nicolás Cabral al escribir los nueve relatos de su libro "Las moradas", fue que cada uno fuera totalmente distinto al otro. "Está la idea de los personajes que buscan, que deambulan, que no saben lo que buscan, y es también porque creo que el tipo de relato que me interesa escribir a mí, tiene que ver con que el propio relato es esa búsqueda, no es sólo la del personaje. Entonces hay como una reverberación entre estos personajes que buscan y lo que el relato mismo busca en el lenguaje".
Esa es siempre la búsqueda de Cabral, el escritor y editor nacido en Argentina en 1975. "La idea del libro es precisamente tratar de construir las moradas desde la escritura, que los textos sean espacios que el lector habita y que tenga a veces las mismas dificultades que el propio personaje del relato. No es habitar en el sentido puramente placentero, de cobijo", señala Nicolás Cabral.
El también autor de la novela "Catalogo de formas", asegura que no trabaja a la usanza tradicional de pensar y elaborar mucho una trama, sino a partir de imágenes. "Surgen de pensar una persona en una situación y tratar de averiguar qué significa esa imagen o qué hay alrededor de esa imagen que implica una historia, así es como están escritos y por eso tomó tiempo completar el libro porque cada imagen implico un tipo de escritura distinta y procure no repetir procedimientos ni técnicas".
Los relatos del libro publicado por Periférica, no son realistas y eso tiene que ver con que Nicolás Cabral no escribe en la tradición realista, sino en lo que él llama "ficción especulativa", que no ciencia ficción, sino aquella en la que el relato sirve para explorar un tipo de realidad que no necesariamente existe de la misma manera en el mundo cotidiano pero que puede haber existido antes o después.
El desarrollo de cada cuento lo averigua sólo cuando se sienta a escribirlo. "Cuando escribo es otra imaginación, no es como estas novelas o cuentos muy estructurados donde el autor sabe dónde comienza y dónde termina y simplemente cómo que escribe lo que hay en medio, en mi caso lo averiguo durante la escritura. Escribirlo es casi como para sacárselo de encima. Me llevó tiempo saber cómo sería cada relato, como quería que fueran radicalmente entre sí, casi salían a razón de uno por año".
Lo que realmente le interesa a Nicolás Cabral y no necesariamente porque todos sus relatos sean distintos, es seguir una tradición que no es la más habitual del cuento. Aunque está la tradición de Chéjov y le gusta, lo mismo que la tradición cortazariana o la de Borges o la tradición estadounidense de Carver, a él lo que le interesa no es tanto el cuento como tradición sino el relato breve.
"Ahí hay autores como Samuel Beckett que escribieron cosas a las que nadie llama cuentos, son simplemente prosas narrativas o textos breves pero donde creo que hay otras posibilidades y hay otros cuentistas tipo Antonio Di Benedetto o Juan José Saer que hicieron también del cuento un lugar para explorar más que un lugar para cumplir con esta fórmula del arranque, el clímax y el desenlace que a mí no me interesan tanto como escritor", afirma el editor de la revista de artes La Tempestad.
En esa tendencia están los cuentos de Las moradas, incluso el que le da título al libro es un buen ejemplo de lo qué le interesaba. Allí lo que quería era hacer un relato después del clímax. "Lo que me interesa es justamente un tipo de relato sin clímax, que más bien haya una intensidad que se sostenga en todas las páginas y que no tenga que ver con un secreto o algo que hay que descubrir para que todo tenga sentido. Eso es lo que lo distingue del cuento clásico en donde hay intriga y se tiene que resolver algo; yo lo que he querido es que la intriga no funcione de esa manera, más bien por el lado de la búsqueda de los personajes", concluye el autor que fue seleccionado en la antología "México 20", que se tradujo al inglés y al alemán para dar cuenta de la joven literatura mexicana.