Concluye INAH conservación de esqueleto prehistórico

Redacción

14:28 | Miércoles 12 de Julio 2017

CIUDAD DE MÉXICO, julio 12 (EL UNIVERSAL).- Luego de tratamientos de conservación, restauración y estabilización hoy el esqueleto de "Naia", el más antiguo de América, al Museo Nacional de Antropología para su resguardo y correcta preservación.
El esqueleto más antiguo y genéticamente intacto de América, es de una joven que al morir tenía entre 15 y 17 años de edad y cuya antigüedad se calcula entre 13,000 a 12,000 años A.P., fue descubierto en una oquedad denominada Hoyo Negro dentro de una cueva sumergida en Tulum, Quintana Roo.
A través del tratamiento de conservación, exitosamente concluido por especialistas de Restauración del Centro del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) Campeche, bajo la dirección de Diana Arano Recio y su equipo, se pudo conocer información valiosa de los primeros pobladores de América y la vida hace miles de años en lo que es hoy la península de Yucatán, informa un comunicado del INAH.
Antes de llegar al Museo Nacional de Antropología, donde bajo la responsabilidad de su director, el doctor Antonio Saborit, los restos óseos quedaron resguardados con los parámetros óptimos de preservación en cuanto a temperatura y humedad relativa, la Subdirección de Arqueología Subacuática del INAH unió esfuerzos con las facultades de Ciencias Antropológicas y de Odontología de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady), donde pararon las actividades de atención pública durante tres días para atender a "Naia" y realizar un registro microtomográfico completo de sus segmentos.
Dicho estudio posibilitará obtener réplicas precisas de la osamenta para fines científicos y museográficos, y será un invaluable apoyo para ulteriores etapas de investigación interdisciplinaria del caso.
En este tiempo, los doctores adscritos a la Uady, Vera Tiesler, Elma Vega, Rubén Herrera, Marco Ramírez y Abel y Héctor Rubio, así como los técnicos académicos Julio Chi Keb y Abel Cahuich, avanzaron en diversos estudios dentales, gíneco-obstetras, biomecánicos y tafonómicos del material óseo, gracias a su excelente preservación y conservación.
El sitio prehistórico de Hoyo Negro fue descubierto por los espeleobuzos del Proyecto Espeleológico Tulum (PET), Alberto Nava, Alejandro Álvarez y Franco Attolini, equipo al que se sumó Roberto Chávez. Fueron ellos quienes lo denominaron así, en analogía con el fenómeno que ocurre en el espacio exterior. Susan Bird, integrante de este grupo, "bautizó" al esqueleto como "Naia", en recuerdo a las náyades de la mitología griega que cuidaban de los estanques en la antigüedad.
Debido a la notificación de los descubridores, la Subdirección de Arqueología Subacuática creó, a finales de 2011, el Proyecto Arqueológico Subacuático, Hoyo Negro, Tulum, Quintana Roo, coordinado por la arqueóloga Pilar Luna Erreguerena, y en el cual participan renombrados científicos nacionales y extranjeros, además de los descubridores y otros buzos expertos en cavernas, todos ellos entrenados en el registro arqueológico.
En Hoyo Negro también se han descubierto 26 esqueletos de animales, pertenecientes a 13 especies, cinco de ellas extintas —gonfoterio, tigre dientes de sable, oso tremarctino, un cánido y dos perezosos gigantes— y otras que todavía existen hoy en día, como puma, tapir, coatí, gato de monte, bagre, murciélago y pecarí.
En el campo del estudio de la fauna pleistocénica se ha contado con el apoyo del doctor Joaquín Arroyo-Cabrales, jefe del Laboratorio de Arqueozoología de la Subdirección de Laboratorios y Apoyo Académico del INAH, así como de los doctores Blaine Schubert, director del Center of Excellence in Palentology de la Universidad Estatal de Tennessee del Este, y H. Greg McDonald, del Bureau of Land Management, de Estados Unidos. Un estudio de los doctores McDonald, Chatters y Timothy Gaudin, publicado el mes pasado en el Journal of Vertebrate Paleontology, señala que el perezoso gigante Megalonychid del Pleistoceno Tardío, encontrado en Hoyo Negro, pertenece a un nuevo género y especie.
Los doctores Chatters y Dominique Rissolo, dos de los co-directores del proyecto, han invitado a expertos de universidades y laboratorios de Estados Unidos, Canadá y Dinamarca para participar en este proyecto que incluye distintas líneas de investigación y cuyos resultados preliminares han arrojado importante luz sobre el paleoambiente en el que vivió "Naia", la formación de este sistema cavernario, la fluctuación en el nivel del mar, la fauna que ahí se encuentra, la paleobotánica y diversos espeleotemas, entre otros.
A partir de las microtomografías, las radiografías y los CT scáners de "Naia" con que ya se cuenta, uno de los siguientes pasos en cuanto a la divulgación científica será elaborar réplicas exactas y exponerlas en por lo menos dos museos de México, a fin de que el público pueda conocer este extraordinario esqueleto y la historia que nos ha contado a lo largo de estos años de investigación.