Héroe clandestino

Redacción

06:00 | Domingo 13 de Agosto 2017

Gabriel Cruz
CIUDAD DE MÉXICO, agosto 13 (EL UNIVERSAL).- En más de una ocasión le dijeron a Aeroboy que no podía entrenar lucha libre, era muy chico, tenía que esperar a cumplir 15 años, mucho tiempo para un chavito que ardía por azotarse en el enlonado.
No tuvo que esperar mucho. Guiado por su afición encontró la oportunidad. Fue al término de una función de X-LAW, atrapó un volante en el que invitaban a entrenar a niños, ese momento marcó un antes y un después para emprender una aventura que siempre quiso.
De niño admiraba al Perro Aguayo, Mil Máscaras, Heavy Metal, Cibernético y Abismo Negro, ellos se robaban sus aplausos y sonrisas, pero no se inspiró nunca en alguien en específico, "quería mucho a la lucha libre, siempre me gustó. Era el típico niño con luchadores de plástico, me pasaba horas jugando a las luchitas en mi cama, es un amor que empezó desde muy niño".
El Santo, máximo ícono del pancracio sembró de alguna forma la semilla de esteta en el joven de Tulancingo, "lo que generó a través de sus películas fue un parteaguas, así que cuando digo que soy de Tulancingo de inmediato me relacionan a él, es un orgullo compartir ese origen".
Un respeto que lleva lejos de las fronteras, ya que su trabajo le ha permitido pisar empresas independientes importantes en el mundo, "es un buen peso sobre mi espalda representar a la lucha mexicana, demostrar que somos buenos y llevar muy en alto mi nombre y el del país. Los extranjeros respetan la tradición de la máscara, en Canadá todos querían tocarla, es lo que nos hace únicos en el mundo. Eso me da orgullo y emoción, mi personaje es lo más importante profesionalmente y trato de llevarlo a lo máximo".
Marcado por lo extremo. Surgió, creció y alcanzó fama en el estilo extremo. En la actualidad muchos la practican, pero defiende su manera de vivirla.
"Eso me dio a conocer en México y en el mundo. Viajé a Japón gracias a la lucha extrema, en mi cuerpo llevo sus huellas, le he bajado un poco por mi salud y por lo económico, pero cuando me proponen algo interesante regreso, es algo que llevo en la sangre", afirma.
Mucho lo presumen, pero Aeroboy sí es un luchador universal, que un día puede trabajar en Canadá y al siguiente en Pachuca, "lo importante es que aprendo y mi plataforma es mayor para crecer, ser libre me da eso".
Un sendero en el que los rivales también son diversos, este 19 de agosto se medirá por primera vez con Demus, quien anda crecido en su nueva etapa independiente. "Es un luchador que está haciendo muchísimo ruido a partir de que salió del CMLL, cayó perfecto en el circuito extremo. Va a ser una lucha fuerte porque es un tipo muy aguerrido, pero como doy recibo y será un duelo interesante".
Han compartido carteleras, pero será la primera vez que trabajen juntos en el cuadrilátero del Salón Citlali, en el municipio de Ecatepec. "Lo conozco mucho en video, lo respeto mucho, su trayectoria, sé que es un luchador muy rudo y fuerte, es bueno enfrentarlo en mano a mano".
Lo supera en estatura, pero la fortaleza del demonio árabe equilibra el combate, "tiene mucho aguante, está loco. Espero un combate recio, no será muy técnico, pero podemos responder en el terreno que él quiera entrar, allí estaré para recibirlo".