Comensales se solidarizan con mexicanos en EU

Fotos Iván Stephens/ EL UNIVERSAL

18:44 | Miércoles 15 de Febrero 2017

El restaurante Di Frabo se ha convertido en un símbolo de unidad y resistencia de los mexicanos que viven en San Antonio Texas, luego de que un comensal dejó unas palabras en el ticket del restaurante que decía. “La comida estuvo deliciosa, el servicio estuvo muy atento. Sin embargo el dueño es mexicano. No regresaremos, Estados Unidos es primero”. Iván Stephens / EL UNIVERSAL
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Tras el incidente del mensaje xenofóbico, decenas de personas visitan el restaurante italiano y dejan palabras de apoyo al mexicano y dueño del lugar, el empresario Fernando Franco, originario de la Ciudad de México y con cuatro años de haber iniciado este negocio en San Antonio. Iván Stephens / EL UNIVERSAL
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Tal es el caso de Cecy Aguilar, ciudadana estadounidense, quien se presentó al “Di Frabo Ristorante Italiano”, a demostrar su cariño, amistad y reconocimiento, no sólo al restaurantero y el personal a su servicio, sino también a todos los mexicanos, que han sido ofendidos o maltratados, por los comentarios del presidente Donald Trump y sus seguidores. Iván Stephens / EL UNIVERSAL
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“Todas las personas en esta mesa somos republicanos conservadores y todos volveremos a cenar aquí de nuevo. Gracias por la gran comida y un gran servicio ¡Dios los bendiga!”, dice el ticket que dejó un comensal sobre la mesa del restaurante, ubicado en Texas. Iván Stephens / EL UNIVERSAL
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En otro les escribieron: “La comida: excelente!. El servicio: excelente! El dueño mexicano: maravilloso! No racistas de cuellos rojos! Lo mejor!” (sic.) Iván Stephens / EL UNIVERSAL
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Y en un tercero: “No sabemos si el dueño es seguidor de Trump, no nos importa, pero la diversidad y los pequeños negocios son los que siguen haciendo grande a Estados Unidos. Increíble comida y servicio”. Iván Stephens / EL UNIVERSAL
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El gerente del lugar informó a EL UNIVERSAL, que los clientes se ausentaron tras el incidente de xenofobia y discriminación que sufrieron el pasado el 3 de febrero. Iván Stephens / EL UNIVERSAL
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Además, tuvieron que desactivar durante cinco días las líneas telefónicas para dejar de recibir mensajes ofensivos o amenazantes. Iván Stephens / EL UNIVERSAL
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Y casi 12 personas renunciaron por temor a sufrir una agresión, ante las amenazas y ofensas que recibieron vía telefónica. Iván Stephens / EL UNIVERSAL
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