Una jueza de autorizó el jueves el aborto a una mujer con un embarazo que amenaza su fertilidad y su vida, en el primer caso de este tipo desde que en 2022 la Corte Suprema estadounidense eliminó el derecho federal a este procedimiento.

"La idea de que la señora [Kate] Cox desea desesperadamente ser madre y que esta ley podría hacer que pierda esa capacidad, es impactante y sería un error judicial [no conceder su solicitud]. Así que firmaré el pedido que será procesado y enviado hoy", dijo durante una audiencia la jueza Maya Guerra Gamble. En Texas el aborto es ilegal y los demandantes reclaman que las excepciones médicas no son claras e intimidan a los doctores.

Texas es uno de 13 estados que prohíben el en casi todas las etapas de gestación. Si bien Texas permite algunas excepciones, médicos y mujeres han argumentado en los tribunales que la ley es tan restrictiva y tan imprecisa que los médicos son renuentes a practicar abortos por temor a ser enjuiciados.

La demanda fue presentada una semana después que la Corte Suprema de Texas escuchó argumentos sobre si la prohibición es excesiva para casos de mujeres con embarazos complicados. El caso es uno de los desafíos más grandes a las prohibiciones sobre abortos en Estados Unidos, aunque un fallo del tribunal totalmente compuesto por republicanos podría tardar meses.

Cox tuvo a dos hijos previos vía cesárea. Se enteró en agosto que estaba embarazada y pocas semanas después los médicos le dijeron que su bebé tenía alto riesgo de tener una condición llamada trisomía 18, que conlleva un alto riesgo de pérdida del embarazo, muerte al nacer o poco tiempo de vida, según la demanda.

Los médicos le dijeron a Cox que si el bebé muere en el vientre, la labor de parto podría causarle ruptura uterina debido a las cesáreas previas, y que otra cesárea podría poner en peligro su capacidad para tener otro hijo.


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