Diseñan biobatería de papel que se recargaría con saliva

Antonio H. Díaz

15:15 | Jueves 10 de Agosto 2017

Su diseño está basado en un shuriken de origami y tiene el tamaño de una caja de fósforos
Especial

¿Qué te parecería recargar la batería de tu celular con saliva? Es posible que esto pronto pueda ser una realidad, ya que investigadores de la Universidad de Binghamton en Nueva York estás desarrollando una biobatería que sería capaz de lograr esta hazaña.

Un equipo del Departamento de Informática y Electricidad de la Universidad liderado por el profesor Seokheun “Sean” Choi dirigieron sus estudios en bioelectrónica y microsistemas para desarrollar una batería desechable que puede cargarse de electricidad gracias a microorganismos (bacterias) que pueden encontrarse en la saliva o incluso en agua sucia.

De acuerdo con el blog de la Universidad, dicha batería estaría fabricada con hojas de papel y podría alimentar biosensores y otros dispositivos pequeños.

Te puede interesar 

Cambia tu contraseña ahora mismo
Olvídate de lo que sabía acerca de cómo crear una contraseña segura, hay nueva guía de recomendaciones

La investigación, publicada en la revista Science Direct, revela que la batería está diseñada mediante capas multifuncionales intercaladas para la configuración del dispositivo con Células de Combustible Microbianas (MFC).

Cuando entra en contacto con los fluidos corporales, “el dispositivo genera los valores deseados de corriente eléctrica y el potencial para alimentar un LED durante más de 20 minutos”, se detalló.

De acuerdo con sus creadores, la batería puede ser muy útil ya que se puede usar en condiciones ambientales “desafiantes”, como las zonas desérticas.

También lea 

A este hombre le debes la invención de tu celular
Hoy en día es casi imposible imaginarse la vida sin un teléfono móvil, y aunque 9 de cada 10 estadounidenses poseen uno, mucho no conocen al “padre del celular”

Su diseño está basado en un shuriken de origami y tiene el tamaño de una caja de fósforos y “utiliza un cátodo de bajo costo creado con níquel que es rociado en los diferentes lados del papel de oficina ordinario. El ánodo se imprime con pinturas de carbón, creando una zona hidrofílica con límites de cera".