¿Por qué ponemos árboles de Navidad? Aquí la historia

Con la llegada de la Navidad, familias enteras colocan en sus casas árboles navideños pero, ¿de dónde viene la tradición?

Origen del árbol de Navidad
AFP
Educación 08/12/2020 05:00 Sheila Ríos Actualizada 05:24

Con la llegada de la Navidad, familias enteras colocan en sus casas árboles navideños, decorados con luces, esferas o algún otro adorno alusivo a la época. Es una tradición que tiene muchos años, pero ¿sabes de dónde viene? ¿Por qué elegir un pino y no algún otro árbol para decorar?

Origen del árbol de Navidad

Desde tiempos antiguos y antes de la llegada del cristianismo, los árboles y plantas que permanecían verdes todo el año tenían un significado muy especial en la época de invierno. Las personas decoraban sus viviendas con ramas de árboles de hoja perenne, colocándolas en puertas y ventanas. Tenían la creencia de que estas hojas los protegían de las brujas, fantasmas y espíritus malignos, así como de las enfermedades.

Esta costumbre la llevaban a cabo los egipcios, los romanos y los celtas al decorar sus casas y sus templos. Los celtas, por su parte, creían que las hojas de este árbol simbolizaban la vida eterna. Él árbol de hoja perenne siempre se asoció con la prosperidad y la salud. Su presencia en las casas representaba una especie de bendición.

¿Dónde comenzó la tradición del árbol de Navidad?

Se cree que en Alemania comenzó esta costumbre del árbol tal y como lo conocemos hasta el día de hoy. La primera persona en colocar un árbol de Navidad en su casa fue el predicador Martín Lutero en el siglo XVI, según datos de History.

La idea de poner un árbol de Navidad vino de la inspiración de este hombre al ver, en su camino a casa, el mágico brillo de las estrellas entre las ramas de los árboles de hoja perenne. Quiso recrear esa escena en su hogar y para ello colocó velas encendidas entre las ramas del árbol.

Hay varias teorías sobre el origen del árbol de Navidad. Otra es que esta costumbre llegó a Alemania desde Inglaterra, gracias a San Bonifacio cuando fue a predicar a las tribus paganas de Alemania con el fin de convertirlos al cristianismo, según datos del sitio whychristmas.

Cuando San Bonifacio llegó a tierras alemanas encontró a un grupo de paganos a punto de sacrificar a un niño, mientras adoraba a un roble. Al ver esto, San Bonifacio lleno de cólera cortó el roble y, para sorpresa de todos, de éste brotó un abeto joven. San Bonifacio tomó el hecho como un símbolo de la fe cristiana y sus seguidores decidieron decorar el árbol con velas.

Existe una leyenda más. Cuenta que una noche fría de Nochebuena, un guardabosques y su familia estaban sentados alrededor del fuego en su cabaña para recibir calor. De pronto, una persona tocó la puerta buscando refugio.

Se trataba de un niño pobre que estaba perdido y solo. Al verlo tan desprotegido, la familia le dio la bienvenida y se encargaron de alimentarlo, bañarlo y acostarlo en la cama del hijo más pequeño.

A la mañana siguiente, un coro de ángeles despertó a la familia y el niño pobre se convirtió en nada menos que en el Niño Jesús. Para agradecer el gesto, de la familia el Niño Jesús se dirigió al jardín de la cabaña y cortó una rama de un abeto para después dársela a sus cuidadores en señal de obsequio.

Hay varias versiones del árbol navideño pero la más aceptada es la de Martín Lutero.

Primeras decoraciones

Hoy en día decoramos los árboles de Navidad con esferas, pero no siempre fue así. En Alemania, los primeros árboles se decoraban con objetos comestibles tales como pan de jengibre, manzanas cubiertas de oro, rosas recortadas de papel de colores, obleas y dulces.

Con el paso del tiempo, los fabricantes de vidrio elaboraron pequeños adornos, similares a los que se utilizan actualmente.

Inicialmente se colocaba en la copa del árbol una figura del Niño Dios. Después se sustituyó esta figura con un ángel, en señal del ángel Gabriel que anunció a los pastores la llegada del Niño Jesús o con una estrella, la cual sirvió de guía a los Reyes Magos.

Las velas que antes se colocaban, ahora son sustituidas por luces. De acuerdo con el sitio whychristmas, la primera persona que colocó luces en un árbol fue Edward Johnson, un colega del inventor de ellas, Thomas Alva Edison. Por su parte Johnson ensartó a mano 80 bombillas rojas, blancas y azules juntas y las colocó en su árbol.

Para 1840 los árboles de Navidad comenzaron a hacerse populares entre la gente, gracias a su publicación en los periódicos. El árbol que se hizo famoso fue el de la reina Victoria y su esposo Alberto. El dibujo de este árbol, conocido más bien como “el árbol real”, se publicó en 1948 en el Illustrated London News.

El pie de árbol

Éste comenzó siendo tan solo una alfombra para el árbol de Navidad, colocándose debajo de éste y no alrededor como ahora. La alfombra estaba elaborada con tela pesada, con decorados y lujosos adornos en los bordes y se utilizaban para proteger el piso de la cera de las velas que antes le colocaban al árbol.

Anteriormente los árboles se colocaban en macetas, pero para 1860 se empezaron a elaborar soportes de metal para árboles cortados. Al ser estos soportes muy costosos, salieron a la venta soportes más baratos que no tenían muy buena pinta y para ocultarlo empezaron a colocar los tapetes alrededor del soporte, como lo hacen ahora.

¿Cómo llego el árbol de Navidad a Estados Unidos?

La primera exhibición de un árbol navideño en los Estados Unidos se dio en 1830 y fue colocado por los colonos alemanes de Pensilvania. Sin embargo, el pueblo estadounidense no aceptaba del todo los árboles de Navidad porque solo los veían como símbolos paganos.

Fue con la publicación del dibujo del “árbol real” con la que empezaron los estadounidenses a adoptar la costumbre, gracias a la popularidad y la buena aceptación de la reina Victoria, quien lograba imponer modas. Para 1890 el uso de árboles navideños se popularizó en los Estados Unidos y a diferencia de los árboles europeos de tan solo 4 pies de altura, los estadounidenses colocaban árboles enormes que iban desde el piso, hasta el techo.

Esta costumbre continuó hasta el siglo XX, donde los americanos decoraban sus árboles con adornos caseros y más tarde con un elemento un tanto extraño: palomitas de maíz. Curiosamente se utilizaba este alimento como decoración. Las palomitas eran teñidas con colores brillantes y entrelazadas con bayas y nueces. También empezaron a colocar luces brillantes alrededor del árbol.

Actualmente se exhibe el árbol de Rockefeller Center en Nueva York cada año, el cual tiene una decoración extraordinaria y éste se ha convertido en el mejor símbolo navideño de los Estados Unidos.

Esta es una tradición que actualmente muchos países han adoptado y con el paso del tiempo se han elaborado distintos tipos de árboles con diferentes tamaños y formas. Y tú ¿ya pusiste tu arbolito de Navidad?