Confesiones de una camarista de hotel GALERÍAS

Eder Corona O.

18:45 | Viernes 12 de Diciembre 2014

1. Cientos de almohadas. Realizando la suma de las almohadas que limpian al día, algunas camaristas llegan a sacudir y acomodar, hasta más de 100 de estos artículos de cama.
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2. Llanto. Hay huéspedes que dejan tan sucias las habitaciones que provocan el llanto de las camaristas. Casos de bebidas en el piso o sanitarios realmente sucios, desconciertan completamente a las amas de llaves.
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3. Sin empleo. Algunos hoteles han emprendido campañas para pedir a los huéspedes reflexionar sobre si necesitan cambiar sus sábanas y toallas diariamente. Aunque tiene una connotación ecológica, también afecta el empleo de las camaristas.
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4. ¿Por qué tocan? Aunque esté colocado el letrero de “No Molestar” las camaristas tocan a la puerta para insistir en la limpieza de las habitaciones; de no hacerlo se retrasan en sus labores y podrían afectar a otros huéspedes.
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5. ¿Mal pagados? En ciudades como Chicago donde existe una unión de trabajadores de hoteles, las camaristas ganan en promedio 14.60 dólares por hora. En ciudades donde no están organizadas ganan la mitad de esa cantidad.
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6. Trabajo riesgoso. Quizás no lo parece pero de todos los trabajos hoteleros, el de ama de llaves es en el que más riesgo hay: en Estados Unidos el 91% de 600 camareras afirmaron haber tenido lesiones.
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7. Lo más difícil. La labor que más trabajo cuesta a las amas de llaves en hoteles es levantar las camas para acomodar sábanas y cobijas: en promedio levantan de 15 a 20 diariamente.
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8. Propinas. Aunque hacen una labor extenuante, casi nadie deja propinas a las camareras. Si se desea dar una gratificación monetaria es recomendable especificar en una nota que se trata de un agradecimiento para las trabajadoras.
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9. Desnudismo. Aunque parezcan mitos, varios huéspedes tienden a abrir la puerta a camareras, completamente desnudos lo cual resulta desconcertante.
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10. Comentarios desagradables. Sin proponérselo, las camaristas se dan cuenta de los comentarios que algunos huéspedes hacen sobre ellas, por ejemplo calificarlas de molestas; lo que les deprime en ocasiones.
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11. Labor intempestiva. El tiempo que toma preparar una habitación para un huésped nuevo es el doble que implica asear la recámara de alguien que ya está hospedado.
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