Irán e Israel cruzaron nuevos ataques este martes, al tiempo que emergen pistas diplomáticas para tratar de encontrar una salida a un conflicto regional que ha puesto patas arriba los mercados energéticos.
Para negociar hacen falta dos y nadie sabe quién representa a la parte iraní. El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó el lunes que está en conversaciones con un "líder" iraní, que no identificó, y se dio un plazo de cinco días antes de retomar los bombardeos.
Sin embargo, Mohamad Baqer Qalibaf, el presidente del Parlamento iraní y que, según el sitio de noticias Axios sería el interlocutor, negó firmemente que los dos bandos estén hablando.
"No hay negociaciones" en curso con Washington, señaló en la red X, e insistió en que Trump busca "manipular los mercados financieros y petroleros".
En medio de las especulaciones, los combates continúan.
Las cámaras de AFP captaron imágenes de calles llenas de escombros este martes temprano en Tel Aviv, donde los equipos de rescate atendían a cuatro heridos tras un bombardeo en un barrio acomodado del norte de la ciudad.
El ataque dejó un gran boquete en la fachada de un edificio antiguo de tres pisos, reportó un periodista de la AFP.
Por la tarde, un hombre, una mujer y un bebé resultaron heridos en el sur de Israel, indicaron socorristas, en una zona donde, según la policía, cayeron fragmentos de proyectiles interceptados.
Arabia Saudita y Kuwait también dijeron ser objeto de ataques con drones y misiles.
Por su parte, el ejército israelí llevó a cabo "una serie de bombardeos a gran escala (...) en varias regiones de Irán", incluida Isfahán.
Algunas instalaciones de esa ciudad del centro del país se vieron "parcialmente dañadas" y un proyectil alcanzó las inmediaciones de una planta de tratamiento del gasoducto de Jorramshahr, en el suroeste, indicó la agencia de prensa Fars.
En Teherán, la población sufre los constantes bombardeos.
"Escucho explosiones cada día", dijo a la AFP un corredor de bolsa de 30 años, que pidió no ser identificado.
"Globalmente, la guerra no ha trastornado la ciudad aún, pero espero que no empiecen a bombardear las centrales eléctricas", agregó.
En el plano diplomático, no hay ninguna certeza entre tanta información contradictoria.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu - cuyos objetivos de guerra no siempre coinciden con los de su aliado estadounidense - afirmó que Donald Trump consideraba que es posible "un acuerdo que [preserve los] intereses vitales" de su país. Pero, aún así, señaló el lunes que sus fuerzas continuarán "bombardeando tanto Irán como Líbano".
En Irán, el Ministerio de Relaciones Exteriores dijo que recibió mensajes de "algunos países amigos que indicaban una solicitud estadounidense de negociaciones destinadas a poner fin a la guerra", pero negó que se hubieran celebrado esas conversaciones.
Sin embargo, todo apunta a que las maniobras diplomáticas continúan entre bastidores.
Catar enfatizó que "apoya todos los esfuerzos diplomáticos" pero que no participa de forma "directa" en ellos, según el portavoz de la cancillería, Majed al Ansari.
Y el primer ministro pakistaní, Sehbaz Sharif, afirmó este martes que su país está dispuesto a acoger unas eventuales negociaciones "para [alcanzar] una solución" al conflicto.
Para Michael Kugelman, experto en el sureste asiático en el gabinete Atlantic Council, que Islamabad se implique para mediar tendría sentido.
"Pakistán es uno de los pocos países que mantienen relaciones cercanas tanto con Teherán como con Washington", explicó.
Por último, Egipto parece estar jugando sus propias cartas. Su ministro de Relaciones Exteriores, Badr Abdelatty, conversó con Irán, Estados Unidos, Turquía y Pakistán en los últimos días, según varios comunicados oficiales.