Después de los asesinatos del tecladista de Camilo Séptimo, Jonathan ‘Honas’ Meléndez, su esposa embarazada, además de su hija y su empleada doméstica, se han revelado nuevos datos sobre el presunto móvil del crimen perpetrado por su socio Diego Sebastián ‘N’.
De acuerdo con los reportes, Diego Sebastián ‘N’ habría atacado al músico y su familia en el interior de un departamento en Atizapán, Estado de México para apoderarse de una memoria que contenía información sobre 30 millones de pesos en criptomonedas.
Datos del periodista Carlos Jiménez (C4 Jiménez) apuntan que el presunto responsable del multihomicidio acudió a la propiedad de Meléndez, quien era su socio, para sustraer una memoria donde había datos relacionados con dicha cantidad en bitcoins, pero la situación se salieron de control por lo que terminó matando al tecladista de Camilo Séptimo, su esposa embarazada de cuatro meses, su hija de tres años, su mascota y su empleada doméstica, identificada como Aleyda Romero, de 21 años.
Versiones apuntan que el presunto agresor habría planeado el ataque, llegando al departamento para agredir a la familia de Honas mientras él no estaba y así presionarlo para entregarle la memoria.
En torno a estos datos, el periodista afirma: “El tipo que asesinó al tecladista de @camiloVIImx primero dijo que iba por un préstamo de 300 mil. Ahora afirma que iba a exigirle dólares y 30 millones en bitcoins, pero que las cosas salieron de control y por eso mató a todos”.
Durante una entrevista con Azucena Uresti, el C4 comentó que Diego ‘N’ presionó a Meléndez para que le dijera dónde se encontraba la información de las criptomonedas y otra cantidad en dólares. Presuntamente el socio del músico tenía una deuda que cubrir y requería dicho dinero.
El periodista reveló también que el cómplice de Diego ‘N’, Gerardo ‘N’, quien fue su conductor el día del crimen, mostró su identificación para acceder al conjunto residencial, misma que fue fotografía junto a las placas de un auto Chevrolet intercambiadas en el Kia gris donde se transportaron.
“Cambiaron las placas, no sé si para despistar el día del crimen, las placas están cambiadas”, reveló. Después de encontrar inconsistencias sobre las placas, autoridades de Atizapán, la Marina y la Fiscalía del Estado de México lograron dar con los responsables.
🚨Tres horas pasaron entre el reporte de un amigo de Jonathan Meléndez, tecladista de Camilo Séptimo, y el ingreso de la policía al departamento en Atizapán, revela el periodista Carlos Jiménez (@c4jimenez).El asesino, identificado como Diego Sebastián Rosen, exigía 300 mil… pic.twitter.com/v4EgFsjaxa— Azucena Uresti (@azucenau) September 3, 2026
Datos no verificados por la Fiscalía del Estado de México sugieren que Jonathan alertó a uno de sus amigos, identificado como 'Freddy', sobre el encuentro que tendría con Diego ‘N’ y le pidió llamar a las autoridades en caso de no tener noticias de él en determinado tiempo.
En torno a la versión del amigo de Jonathan, el periodista contó que el presunto culpable le había exigido 300 mil pesos al músico vinculados a una deuda que tenía con una de las casas vacacionales en Valle de Bravo que rentaban en su negocio.
Tras no saber nada del tecladista durante cuatro horas, éste llegó a su departamento junto a los guardianes del departamento, al tocar la puerta le responde Diego ‘N’ diciéndole que no puede abrir.
El amigo, al percatarse que no era Honas, sale a buscar a la policía. Alrededor de las 11 de la noche del martes, el amigo llega con la policía municipal, la Marina y la madre de la dueña del departamento, quien les abrió la puerta.
Según conmeta Jiménez, tanto Jonathan como Diego ‘N’ sí habían pactado una reunión e incluso contó que se vieron horas antes para jugar pádel en el mismo conjunto residencial. Más tarde el martes, el agresor subió el elevador solo con una mochila donde llevaba el arma de fuego y un silenciador.
Cuando llegaron las autoridades vieron a la familia muerta en diferentes partes del departamento, encontraron al hijo mayor de Jonathan con vida bajo una cama y hallaron partes del lugar rebuscadas, con cajones y puertas abiertas, lo que podría sugerir que el sospechoso buscó la memoria.