La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, cuestionó el viernes la imputación en Estados Unidos del líder cubano Raúl Castro, en medio de una férrea presión desde la Casa Blanca en contra del país comunista.
El hermano menor del difunto Fidel Castro, enemigo jurado de Washington, fue inculpado el miércoles en Estados Unidos por matar a ciudadanos de ese país en 1996.
Cuba calificó la acusación de "acción política".
Esto ocurrió "hace 30 años, imagínense", dijo la presidenta Sheinbaum en su rueda de prensa matutina. "¿Qué sentido tiene que en este momento acusen a una persona por algo que ocurrió hace 30 años?".
"Ha habido históricamente una visión injerencista de los Estados Unidos, no es de ahora", indicó. "Es una visión de que pueden influir en otros países. Nosotros no estamos de acuerdo con esa visión del caso de Cuba", dijo, tras aclarar que no busca "pelear" con Washington.
El caso contra Castro, de 94 años y presidente entre 2008 y 2018, se centra en el derribamiento de dos aviones de un grupo anticastrista durante una operación contra el gobierno de La Habana. Cuatro estadounidenses murieron.
México es uno de los últimos sostenes políticos de Cuba, sumida en una grave crisis marcada por la falta de combustible, electricidad, alimentos y otros productos básicos.
El gobierno de Sheinbaum ha enviado al menos cinco cargamentos con toneladas de ayuda humanitaria y hace gestiones para reanudar sus envíos de petróleo sin ser sancionado por Estados Unidos.