La reciente aparición en público de la empresaria y filántropa Susan Dell en la Casa Blanca junto a Donald Trump despertó el debate sobre las cirugías plásticas y de la forma en que varias personalidades de la política y vida social de Estados Unidos han abusado de ellas para hacer algunos arreglos faciales o cambiar de imagen por completo.
Otra figura que se ha hecho viral por sus cambios radicales es Kimberly Guilfoyle, vinculada a la familia de Trump y la vida personal del gobernador de California, Gavin Newsom, y conocida en el país por sus carreras como abogada y modelo.
En sus múltiples apariciones en público con la familia Trump, Kimberly causó sensación por mostrarse irreconocible, con cambios en el rostro, maquillaje excesivo, looks de lujo y otros detalles en su figura impuestos para aparentar juventud.
Kimberly Guilfoyle estuvo comprometida con Donald Trump Jr. desde el 2021 al 2024, por lo que estuvo bajo el escrutinio público en el primer mandato del presidente estadounidense. Desde entonces ya se le notaban los cambios como rellenos en los labios, bótox, pómulos más marcados o estiramiento de las “patas de gallo” en el contorno de los ojos y el entrecejo, según opina desde su experiencia el cirujano plástico Dennis Schimpf, citado por la revista Glam.
El experto afirma que Guilfoyle se habría hecho los retoques mencionados para “mejorar la estructura ósea, mantener la apariencia juvenil”.
Guilfoyle ha sido señalada por su notable transformación física y por supuestamente representar el llamado rostro de Mar-a-Lago, una tendencia estética asociada con algunas mujeres del círculo republicano. Aunque nunca ha confirmado públicamente haberse sometido a cirugías plásticas, su apariencia ha generado especulaciones sobre los posibles procedimientos a los que habría recurrido durante la última década.
En un artículo de El País, el periodista Joan Callarissa señaló que para el círculo inmediato de Trump nunca ha sido bien recibido la naturalidad, sino imágenes “basadas en la negación de la realidad”.
Callarissa explicó: “La burbuja de Trump es un movimiento basado en la negación de la realidad. Si tienen un rostro que no les gusta, lo cambian sin importarles si se ve natural o no, porque la realidad no le importa al trumpismo. El rostro de Mar-a-Lago no pretende ser convincente”.
Los cambios en su rostro fueron más notables cuando formó parte del círculo social y familiar de los Trump, de allí el rostro Mar-a-Lago. Previo a esto, la socialité estuvo casada con el ahora gobernador de California Gavin Newson. En ese entonces su imagen era más recatada y más natural en términos comparativos.
Según han comentado conocedores de moda y comunicación corporal, Kimberly ha hecho más evidente su cambio físico con ayuda del maquillaje, así como de cortes y colores de cabello que le dan otro tipo estilo.
Cabe mencionar que ahora presume de melenas más voluminosas y onduladas, cuando en años anteriores llevaba peinados más sencillos y comunes; en cuanto al maquillaje, ha optado por tonalidades más oscuras y elegantes, previo a esto, Kimberly usaba productos con paletas de colores más claras y sutiles.
En varias publicaciones que ha hecho en redes sociales, la actual embajadora de Estados Unidos en Grecia ha compartido fotografías de cómo era antes de sus presuntos procedimientos para cambiar su imagen y algo en lo que coinciden sus seguidores es que se ve completamente irreconocible.