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Tienen todo el dinero del mundo, pero les dan casi nada: así crían Zuckerberg y Bill Gates a sus hijos

Tareas domésticas, educación financiera, trabajo y límites al consumo forman parte de las estrategias que algunos multimillonarios han descrito públicamente

Tienen todo el dinero del mundo, pero les dan casi nada: así crían Zuckerberg y Bill Gates a sus hijos. Foto: AP Photo/Alex Brandon / AP Photo/Jeff Chiu
28/09/2026 |15:01
María Alba
Editora Web Ver perfil

Dentro de la excéntrica vida de los hombres más ricos del mundo aún puede caber un estilo discreto de crianza para su descendencia, o al menos es lo que demuestran algunos superricos que dominan el mundo como Mark Zuckerberg, fundador de Meta, o



Pero, ¿de qué manera si lo tienen todo para criar a sus hijos con todo a la mano, lujos y dinero sin límite? Las estrategias de los superricos para criar a las nuevas generaciones de empresarios, que llevarán más allá su legado y multiplicarán su patrimonio en los siguientes años, parece estar centradas en la idea de mantener a sus hijos con los pies en la tierra, discretos y lo más humanos y funcionales posibles.

Por ejemplo, Mark Zuckerberg y su esposa Priscilla Chan han elegido estar presentes en el crecimiento y crianza de sus hijas en su totalidad, para lograr su cometido de hacerlas personas normales con vidas normales en familia, aunque con dinero extra.

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Según ha contado el empresario, junto a su esposa les han inculcado la responsabilidad de hacer las tareas del hogar a diario, además de ponerlas a escribir en máquina y enseñarles a programar. Cuando es necesario, las llevan a la oficina para que vean cómo es un día de trabajo.

En una entrevista que Mark le dio a CBS Mornings dijo: “En primer lugar, no les damos todo. Eso es importante. Tienen responsabilidades y tareas domésticas (...)”. Por su parte, Priscilla comentó: “Las llevamos al trabajo para que vean lo que hacemos y cómo contribuimos”.

Comúnmente, Chan comparte fotografías de su vida diaria en redes sociales, incluidas algunas donde aparecen sus hijas haciendo tareas sencillas en el hogar, como meter la ropa a la lavadora o recoger los trastes donde comen.

Otro ejemplo son Melinda y Bill Gates. La expareja crió a sus hijos con cierta educación financiera, donde aprendieron a administrarlo y a no pedir más de lo que les solían dar para sus gastos básicos.

Aunado a esto, la expareja no les permitió crecer con la idea de consumir marcas lujosas, en cambio, les inculcó una manera de vivir y consumir de manera “humilde”, sin la idea de que eran “especiales por tener un padre con cierto apellido o por tener dinero”.

En una entrevista que dio Melinda a Bloomberg, la empresaria reveló que le daba dinero a sus hijos para sus gastos, pero con la condición de que debían ahorrar una tercera parte de ello y donarla a organizaciones benéficas.

“Les di una paga a mis hijos. Esta aumentaba a medida que crecían, para ayudarlos a administrar su dinero”, contó. Además, Melinda evitaba comparles cosas de marca para que sus compañeros en la escuela no se sintieran mal por no costear los mismos artículos: “¿Qué mensaje les estaría transmitiendo a las demás chicas de tu escuela secundaria? ¿No las haría sentir diferentes?”, cuestionó.

Por su parte, el músico Sting le dijo al Daily Mail que siempre dejó a sus hijos que se ganaran las cosas por sí solos, lo que les ayudó a aprender a trabajar y a no pedirle nada: “Todos mis hijos tienen que trabajar, lo saben y rara vez me piden algo”.

El empresario John Caudwell nunca les dio marcas de lujo a sus hijos ni les permitió viajar en vuelos privados. En una entrevista con Business Insider dijo que quería que su descendencia aprendiera a vivir con “prácticamente nada” como lo hizo él, y así mantener los pies en la tierra.

En un artículo de Business Insider, la empresaria y asesora familiar y filantrópica de UBS Wealth Management, Judy Spalthoff, apunta que los jóvenes con hijos están adoptando esta educación simple, “normal”, y sin lujos para evitar que sus herederos se “malcríen” y que, por el contrario, sepan aprovechar su riqueza para algo útil.

“Se trata de que la riqueza sea útil y una oportunidad en lugar de una carga, y de no desalentarlos a seguir su propio camino”, señaló.