Estados Unidos recomendó este viernes al personal no esencial de su embajada que abandone Israel, en medio de amenazas de ataque estadounidense a Irán que hacen temer un estallido de violencia regional.
El anuncio se hizo al día siguiente de una tercera ronda de negociaciones bajo mediación omaní entre Irán y Estados Unidos, considerada un último intento para evitar una guerra.
Washington quiere impedir que Irán se dote de armas nucleares, un temor de las potencias occidentales, negado repetidamente por Irán.
El 19 de febrero el presidente estadounidense Donald Trump dio un ultimátum de "10 a 15 días" para decidir si era posible un acuerdo o iba a recurrir a la fuerza.
Por ahora, Washington ha llevado a cabo el mayor despliegue militar en décadas en la región que incluye dos portaaviones. Uno de ellos es el USS Gerald Ford, el más grande del mundo, que zarpó de Creta el jueves y debe llegar a la costa israelí.
En junio, durante la corta guerra iniciada con una ofensiva de Israel contra Irán, Teherán respondió con ataques sobre territorio israelí.
Con estos antecedentes, la embajada estadounidense en Jerusalén instó a los empleados gubernamentales "no esenciales" en Israel a abandonar el país debido a "riesgos para su seguridad". Les recomendó partir "mientras haya vuelos comerciales disponibles".
El New York Times informó el viernes que el embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee, había enviado un correo electrónico al personal de la embajada indicando que aquellos que desearan partir "debían hacerlo HOY".
China también desaconsejó a sus ciudadanos viajar a Irán debido a un "fuerte aumento de los riesgos de seguridad externos".
El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, dijo el viernes estar "sumamente alarmado" por el riesgo de una "escalada militar regional y sus consecuencias para la población civil".
El viernes por la mañana, en una llamada telefónica con su homólogo egipcio, el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abás Araqchi, urgió a Washington a abandonar sus "exigencias excesivas" para llegar a un acuerdo.
Araqchi señaló que "el éxito en este camino requiere seriedad y realismo de la otra parte y evitar cualquier error de cálculo y exigencias excesivas".
El canciller no precisó a qué demandas se refería, pero con sus palabras atenuaba el optimismo expresado la víspera tras la ronda de negociaciones en Ginebra.