Devotos en una peregrinación al monte Kailash —un sitio sagrado en el Himalaya— estaban entre las muchas personas desaparecidas tras las inundaciones masivas a lo largo de la frontera entre Nepal y China.
A continuación, lo que hay que saber sobre la montaña y su papel, de siglos de antigüedad, como lugar de peregrinación.
El monte Kailash es un pico del Himalaya en el suroeste de Tíbet, cerca de las fronteras de China con Nepal e India. Se eleva a más de 6.400 metros (21.000 pies) sobre el nivel del mar y se encuentra cerca del lago Manasarovar. Ambos forman parte desde hace mucho tiempo de tradiciones religiosas y literarias en sánscrito.
La montaña tiene un significado sagrado para el hinduismo, el budismo, el jainismo y la tradición tibetana bon. Cada una la vincula con creencias e historias sagradas distintas.
Según el Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas, el monte está considerado el hogar de Shiva, el dios hindú de la destrucción, y de Parvati, una diosa hindú asociada con el matrimonio, la fertilidad y la maternidad.
Los seguidores de la tradición tibetana bon lo consideran un asiento de poder espiritual y asocian la región con Tonpa Shenrab, fundador de la tradición.
La geógrafa Emily Yeh, profesora de la Universidad de Colorado Boulder, quien ha realizado investigaciones en Tíbet, escribió en 2017 que Kailash está asociado con el mítico monte Meru, considerado el centro del mundo en la cosmología hindú y budista.
El paisaje circundante también aparece en leyendas locales y tradiciones himalayas. “Shared Sacred Landscapes” ("Paisajes sagrados compartidos"), un libro publicado por ICIMOD en 2017, reúne algunas de ellas.
Una de las historias narra cómo Guru Nanak, el fundador del sijismo, visita a aldeanos que anhelan hacer la peregrinación al monte Kailash. Nanak les enseña que la verdadera peregrinación es un viaje espiritual interior.
Cada año, el gobierno de India organiza una peregrinación oficial al Kailash y al Manasarovar entre junio y agosto o septiembre, con rutas que atraviesan los estados de Uttarakhand y Sikkim. También hay operadores privados que organizan peregrinaciones a través de Nepal.
Los peregrinos suelen caminan alrededor del Kailash en lugar de escalarlo, completando un circuito de aproximadamente 53 kilómetros (33 millas) alrededor de la montaña.
Se cree que el recorrido alrededor del pico limpia a los peregrinos de sus pecados y puede tardar unos tres días en completarse. Según la tradición, hindúes y budistas rodean la montaña en el sentido de las agujas del reloj, y los seguidores del bon lo hacen al contrario.
En el cercano lago Manasarovar, algunos peregrinos hindúes se bañan en sus aguas como un ritual de purificación espiritual.
Yeh escribió que los peregrinos tibetanos se detienen en monasterios y otros sitios sagrados a lo largo de la ruta, tocando con sus rosarios o frentes elementos que se cree que tienen improntas sagradas. Otros rituales buscan a poner a prueba el mérito, el pecado o la fortuna de un peregrino.
El número de muertos por el desastre sigue aumentando hasta llegar a los cientos y las autoridades en Nepal y China han contabilizado bastante más de 1,000 personas entre los desaparecidos.
Entre los desaparecidos hay al menos 178 personas de India, la mayoría de las cuales se creía que estaban en peregrinación. Entre los desaparecidos también hay personas de Estados Unidos, Australia, el Reino Unido y Canadá.
El gurú espiritual indio Jaggi Vasudev, también conocido como Sadhguru, dijo en una publicación en X que 77 personas que regresaban de la montaña con grupos organizados por su Fundación Isha estaban en un centro de inmigración en Gyirong, Tíbet, cuando se produjeron las inundaciones.
Las inundaciones ocurrieron tras el colapso de un glaciar que mandó escombros río abajo a comunidades a ambos lados de la frontera. Inundaciones repentinas similares han golpeado la región a medida que el aumento de las temperaturas desestabiliza cada vez más el hielo del Himalaya.