El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aplazó hasta el 6 de abril su ultimátum de destrucción de las centrales eléctricas en Irán, y aseguró que las conversaciones con Teherán van "muy bien" a pesar de la fría acogida de la república islámica.
El mandatario le había dado el sábado a Teherán 48 horas para reabrir el estratégico estrecho de Ormuz o enfrentarse a ataques contra sus plantas de energía. Pero el lunes prorrogó el plazo por cinco días, alegando que el diálogo avanzaba. Y este jueves volvió a postergarlo.
"De acuerdo con la petición del Gobierno iraní (...) suspendo el periodo de destrucción de Plantas de Energía por 10 días, hasta el lunes 6 de abril de 2026, a las 20H00 (hora de Washington, 00H00 del martes 7)", anunció Trump en su plataforma Truth Social.
"Las conversaciones continúan y, pese a las declaraciones erróneas de los Medios de Noticias Falsas y de otros, van muy bien", agregó.
Su enviado especial Steve Witkoff había dicho antes que había "fuertes indicios" de la "posibilidad" de un acuerdo, y confirmó que Washington hizo llegar a Irán un plan de cese de hostilidades en 15 puntos, a través de Pakistán, que actúa de mediador.
Mientras tanto, la agencia iraní Tasnim, que cita a un funcionario no identificado, aseguró que la república islámica contestó a una propuesta estadounidense de 15 puntos para poner fin a la guerra y ahora espera "que la otra parte se pronuncie".
La contrapropuesta de Irán pone cinco condiciones, según la misma fuente.
Pide el fin de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y contra grupos respaldados por Teherán en la región, una referencia a Hezbolá en Líbano; un mecanismo que garantice que ni Israel ni Estados Unidos reanudarán la guerra; reparaciones financieras; y el reconocimiento de la "soberanía" de Irán sobre el estrecho de Ormuz.