Después del esperanzador anuncio de Pfizer sobre la eficacia de su vacuna contra el coronavirus, es la hora de las preguntas: ¿cuánto tiempo dura su protección? ¿es eficaz inclusive para las personas más vulnerables? ¿es un problema que deba conservarse a una temperatura muy baja?

El gigante estadounidense Pfizer y su socio alemán BioNTech se basan en resultados intermedios de la fase tres de su ensayo clínico, esto es, la última etapa antes de pedir la homologación, para afirmar que su vacuna es eficaz en un 90%.

Esto significa que los casos de infección de coronavirus se reducen en "más de 90%" entre los participantes del ensayo que recibieron la vacuna respecto a los que se les suministró un placebo. En total, 94 voluntarios contrajeron la enfermedad hasta el momento, de un total de unos 43.500.

Pero la información suministrada por ambas empresas no precisa cuántos pacientes infectados pertenecían a cada grupo. Pfizer y BioNTech emitieron únicamente un comunicado y por ahora no hubo una publicación detallada en una revista científica.

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"Los resultados son extremadamente interesantes pero hay que ver los datos", resume a la AFP la viróloga francesa Marie-Paule Kieny, exdirectora de investigación de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La eficacia de la vacuna fue medida siete días después de la segunda y última dosis, es decir, 28 días luego de la primera (con un lapso de tres semanas entre ambas). Pero se desconoce la duración de esta protección.

Los resultados preliminares sugieren que los "individuos vacunados están bien armados una semana después" de la segunda dosis frente al virus, pero esto "no nos dice qué pasa después", afirma a la AFP Bruno Pitard, director de investigación del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia.

Ambas empresas indicaron que publicarán los resultados obtenidos 14 días después de la segunda inyección, en vistas a pedir una autorización a la Agencia Estadounidense del Medicamento.

Para Pitard, una de las claves es saber cómo evoluciona la vacuna en el tiempo, después de "tres semanas, un mes, dos, tres... Veremos si la protección es siempre la misma".

¿La vacuna impide la infección o reduce solo los síntomas de la enfermedad evitando los casos graves? ¿Vacunarse implica que el individuo ya no puede transmitir el covid-19? Estas preguntas tampoco tienen respuesta en esta fase.

"Si la vacuna protege contra la infección y por tanto disminuye el riesgo de transmisión por parte de personas asintomáticas, esto nos podría permitir en el futuro reducir las medidas de control" de la epidemia, indica una experta británica, la doctora Penny Ward, citada por el organismo Science Media Centre.

"Pero si protege contra el riesgo de (desarrollar, ndlr) la enfermedad y no contra la infección en si, entonces las medidas de control deben mantenerse hasta que un número suficiente de personas se haya vacunado", asegura Ward, especialista en el Kings's College de Londres y de la Facultad británica de Medicina Farmacéutica.

La vejez, la obesidad, la hipertensión y algunas enfermedades, especialmente cardiovasculares, son factores agravantes del coronavirus.

Pero los datos publicados por Pfizer y BioNTech no permiten saber si su vacuna es eficaz entre las personas más expuestas a enfermar gravemente.

"En las publicaciones científicas, vemos todos los factores de clasificación de los individuos, según la edad, la presencia de factores agravantes, el origen étnico, etc", apunta Pitard.

La vacuna está basada en una tecnología innovadora, que consiste en inyectar en el organismo instrucciones genéticas llamadas ARN mensajeros, que dictan a las células qué deben fabricar para luchar contra el coronavirus.

Es el mismo método que utiliza la firma estadounidense Moderna, también en la carrera por hallar una vacuna.

Pero estas vacunas deben conservarse a temperatura muy baja, a - 70 ºC en el caso de la de Pfizer/BioNTech, lo que puede suponer un freno logístico de envergadura para su distribución al mundo entero.

"Es un problema", según Pitard, para quien este modo de conservación es necesario puesto que el "ARN es una molécula muy frágil".

BioNTech aseguró no obstante el martes que una vez se saca la vacuna de los congeladores especiales de muy baja temperatura donde debe almacenarse, esta puede conservarse durante 5 días en una nevera clásica, entre 2 y 8 ºC.

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