Charles Spencer, hermano de la princesa Diana, ha puesto a laen el centro de la polémica con nuevos detalles sobre lo ocurrido después de la muerte de Lady Di.

En un extracto de sus próximas memorias, Swan Song: Diana, My Sister, el conde Spencer relata su preocupación por el entonces príncipe Harry, quien tenía apenas 12 años cuando perdió a su madre, y cuestiona la atención que recibió durante aquellos días.

Spencer recuerda especialmente el funeral de la princesa Diana, celebrado el 6 de septiembre de 1997, cuando caminó detrás del ataúd junto al entonces príncipe Carlos, el príncipe Felipe y los adolescentes William y Harry.

Según sus palabras, quedó impactado al ver lo pequeño y vulnerable que parecía durante la procesión fúnebre, por lo que se preguntó cómo un niño que acababa de perder a su madre podía soportar una experiencia de esa magnitud.

Spencer también recuerda un detalle que, décadas después, sigue considerando una de las imágenes más dolorosas de aquel día: las flores colocadas sobre el ataúd de la princesa con una tarjeta que llevaba escrita la palabra “Mamá”.

El hermano de la princesa cuenta en su libro de memorias que, durante la procesión, intentó estar pendiente de Harry y que en un momento en el que quedaron protegidos de las miradas del público se inclinó para darle un abrazo y decirle: “¡Bien hecho, Harry! ¡Lo estás haciendo de maravilla!”.

Aunado a esto, el conde resaltó un hecho en su libro: un contraste en el comportamiento de los dos hermanos. En sus memorias describe a William, que tenía 15 años, como más sereno y maduro durante el funeral, mientras que Harry le parecía mucho más frágil.

El conde explica que esa diferencia hizo que su preocupación se concentrara especialmente en el menor de los príncipes, a quien veía enfrentando el duelo desde una posición particularmente vulnerable.

Fue después del funeral cuando, según Spencer, aumentó su preocupación por Harry. Al recordar el trayecto en tren hacia Althorp, aseguró que percibió una “falta de atención” hacia el adolescente mientras intentaba recuperarse de lo ocurrido.

En este contexto escribió que, en lugar de recibir calma y afecto, “se le permitió perder el control”, una interpretación personal de Spencer sobre la manera en que el entorno familiar manejó el duelo del entonces príncipe.

“Por supuesto que necesitaba los abrazos de Diana, y se los negarían para siempre. Pero en lugar de calma y cariño, se le permitió perder el control”, acusó el conde, destacando en los problemas y comportamientos rebeldes que Harry tuvo en su juventud, así como sus inicios en el consumo de alcohol y las drogas.

El libro suma otras revelaciones de Swan Song que ya han provocado una fuerte reacción alrededor de la familia real. Spencer también afirma que tuvo una acalorada conversación telefónica con el entonces príncipe Carlos por la decisión de que William y Harry caminaran detrás del ataúd de su madre. Según su versión, Carlos habría pronunciado la frase: “Rest assured, we’ll forget her soon enough” (“Tranquilo, pronto la olvidaremos”).

El Palacio de Buckingham respondió que el duelo puede afectar los recuerdos y el juicio con el paso de los años, mientras que Spencer posteriormente insistió en que está diciendo la verdad.

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