Hoy, ser padre implica enfrentar un reto enorme: educar en medio de una avalancha de información que, lejos de ayudar, genera confusión.
“Como nunca los padres de familia requieren que los profesionales de la salud mental los orienten en cuanto a la formación y educación emocional de sus hijos”, afirma la Dra. Claudia Sotelo Arias, directora del Centro de Especialización de Estudios Psicológicos en la Infancia (CEEPI). La crianza actual se vive entre consejos contradictorios y miedo a equivocarse.
Cinco de cada diez familias que buscan ayuda psicológica lo hacen por temor e incertidumbre sobre cómo actuar ante problemas emocionales en sus hijos. ¿Poner límites los dañará? ¿Ser firmes afectará su autoestima? Estas dudas son comunes y reflejan la necesidad de orientación profesional.
El exceso de información también complica la tarea. Redes sociales, podcasts y tutoriales prometen soluciones rápidas, pero muchas veces generan más dudas que respuestas.
“Hay padres que no les ponen límites por miedo a dañar la autoestima y que se sienten paralizados frente a tanta información”, advierte la Dra. Sotelo. El resultado: reglas difusas y niños que no saben hasta dónde pueden llegar. Recuperar la autoridad afectiva —firmeza con empatía— es clave para una crianza sana.
En entrevista, habla sobre algunas de las dudas más comunes sobre la crianza.
Los límites son una guía de seguridad; enseñan hasta dónde se puede, cuándo parar y cómo convivir. Cuando faltan, los niños pueden presentar:
Como comenta la Dra. Sotelo: “Un niño sin límites es como alguien que no puede parar, que no puede relacionarse, que no puede autocuidarse… el sueño, la alimentación, relaciones interpersonales o académico, etc.”
Otro motivo de consulta frecuente es el uso desmedido de tecnología y pantallas que tienen los niños actualmente. En CEEPI, la postura es acompañamiento y regulación, no confrontación:
“No podemos pelearnos ni censurarlas ni prohibirlas, pero sí necesitamos hacer un acompañamiento y una regulación como padres… Si establecimos una hora al día… Es una hora al día, y respetar ese límite que yo puse como padre.”
Además del tiempo, se recomienda informarse y supervisar: saber qué ve el niño, acompañar de vez en cuando el videojuego o contenido, y escuchar para comprender cómo le impacta.
Mentir puede ser esperable en algunas etapas del desarrollo. El enfoque propuesto por CEEPI es interpretativo:
“Más allá de regañarlo y decirle ‘mentiroso’, es entender qué está diciendo con esas mentiras… las mentiras comunican una necesidad y, a veces, un problema emocional.”
El objetivo es distinguir cuándo esas mentiras son parte del desarrollo y cuándo rebasan lo esperable, para intervenir a tiempo y con empatía.
Claudia Sotelo advierte que los niños pueden convertirse en las víctimas del divorcio cuando cargan el conflicto de los adultos:
“Entre más pronto lleguen a un proceso de psicoterapia, les va mejor a todos… Quien se divorcia es papá y mamá; el pequeño debería continuar, en la medida de lo posible, con su dinámica del día a día.”
La clave es acompañar emocionalmente, garantizar rutinas y evitar poner a los hijos en medio.
No. Pero hay señales para buscar ayuda profesional:
Para responder a todas estas necesidades, CEEPI iniciará el Taller para Padres de Familia: “Fortaleciendo el rol de mamá y papá” en formato virtual el 14 de enero de 2026. Consta de nueve sesiones consecutivas impartidas por especialistas del organismo, orientadas a construir una autoridad afectiva (firme y empática) y a desarrollar educación emocional en madres y padres.
Los padres aprenderán a identificar fortalezas y emociones difíciles (qué te enoja, qué te angustia, qué te impide decir “no”). También sobre Comunicación efectiva y tiempo de calidad real. Puedes inscribirte en este enlace.
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