Estos son los riesgos de tomar proteína en polvo, según Harvard

La Universidad de Harvard advierte que consumir proteína en polvo para bajar de peso o aumentar masa muscular conlleva riesgos para la salud

proteína en polvo
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Bienestar 04/12/2020 09:20 Vive USA Actualizada 09:33

Las proteínas en polvo se han convertido en productos populares entre las personas que buscan bajar de peso o que realizan intensas rutinas de ejercicio. No obstante, la Universidad de Harvard advierte que una cucharada de proteína conlleva riesgos para la salud. 

Estos productos se elaboran con arroz, papas, soja, guisantes, huevos, leche o proteína de suero, junto con azúcares añadidos, aromatizantes artificiales y vitaminas. Existen los que ayudan a desarrollar músculo y los que se usan para bajar de peso

Pero su consumo debe ser indicado y supervisado por un especialista en nutrición, según la doctora Kathy McManus, directora de un departamento de nutrición afiliado a la Universidad de Harvard

La cantidad sugerida de proteína diaria, para una buena alimentación, es de 46 gramos para las mujeres y 56 gramos para los hombres. Tan sólo al tomar una taza de leche ya se alcanzan ocho gramos y con un huevo se suman otros seis. 

Los especialistas en salud generalmente recomiendan tomar proteína en polvo libre de químicos al tener dificultad para comer, una incisión quirúrgica o herida que no sana o una enfermedad grave que requiere de proteínas adicionales. 

Si la persona se encuentra en buen estado de salud, los especialistas de Harvard llaman a obtener las proteínas de productos naturales como las semillas, lácteos bajos en grasa, frijoles, lentejas, pescado, huevos y carne magra. 

 

 

¿Cuáles son los riesgos de la proteína en polvo?

 

Estos suplementos pueden desarrollar problemas de digestión, especialmente en personas con alergia a los lácteos.

Las proteínas en polvo contienen altos niveles de calorías y azúcares añadidos, lo que provocaría aumento de peso y altos niveles de azúcar en la sangre, advierte Harvard

Varias proteínas tienen toxinas como plomo, arsénico, cadmio, mercurio, pesticidas y contaminantes cancerígenos en niveles superiores a los permitidos por las autoridades de salud.

Los especialistas de la Universidad de Harvard indican que no hay los datos suficientes sobre los efectos a largo plazo del consumo de la proteína en polvo, por lo que no se puede descartar.