La Organización Panamericana de la Salud (OPS) informó el miércoles de una nueva alerta epidemiológica sobre sarampión en las Américas ante el incremento de casos en la región, con México a la cabeza, e instó a los gobiernos a intensificar la vacunación al señalar que el 78% de los nuevos casos se dio en personas no vacunadas.
El aviso de esta entidad llega después de que el pasado noviembre Canadá perdiera el estatus de país libre de sarampión y cuando tanto Estados Unidos como México podrían seguir los mismos pasos. Sus respectivos gobiernos pidieron una prórroga de dos meses para intentar controlar el brote aunque en enero la administración de Donald Trump hizo efectiva su retirada de la Organización Mundial de la Salud, bajo cuyo paraguas está la OPS.
De momento, los datos no son alentadores y sigue la tendencia al alza a meses del inicio de la Copa Mundial de Fútbol en los tres países norteamericanos.
En las primeras tres semanas de este año, se confirmaron 1,031 casos adicionales de sarampión en siete países sin ninguna muerte notificada, una cifra que es 43 veces más de la registrada en el mismo periodo del año previo, destacó la OPS en un comunidado el miércoles. México tuvo 740 casos, Estados Unidos 171 y Canadá 67.
Jalisco es el que registró la mayor tasa de incidencia este año tras el pico que hubo el año pasado en Chihuahua y Texas. En Estados Unidos la atención está puesta ahora en Carolina del Sur.
El gobierno mexicano lleva semanas alentando a la población a vacunarse contra esta enfermedad altamente contagiosa, pero prevenible con las dos dosis de la vacuna, y anunció la puesta en marcha de puntos de vacunación en lugares como aeropuertos o estaciones de autobuses.
En la capital, la alcaldesa Clara Brugada dio esta semana el pistoletazo de salida a 2,000 nuevos módulos de vacunación.
“Todos los menores de 49 años, por favor, a vacunarse”, dijo el martes. "Es una vacuna que ustedes la van a encontrar a lo largo y ancho de la ciudad”.
Los módulos se empezaron a colocar en las afueras de los centros sanitarios y llegarían también a algunas de las principales estaciones de metro.
En uno de ellos, consistente en una pequeña mesa, el enfermero Alexis Curiel y su asistente competían el miércoles por llamar la atención de los transeuntes entre los puestos de comida al grito de "Vacunas gratis”. En una hora, vacunaron a una veintena de niños y adultos.