¿De qué forma la dieta mediterránea puede hacerte vivir más?

Los componentes de la dieta mejoran la función intestinal, cerebral y disminuye el riesgo de enfermedades crónicas

Dieta Mediterránea
Pixabay
Bienestar 20/02/2020 07:00 María Alba Actualizada 13:14

La dieta mediterránea es considerada como una de las mejores dietas generales en Estados Unidos. 

Más allá de ser considerada una moda, según Harvard es un “enfoque centenario de las comidas, tradicional en los países que bordean el Mar Mediterráneo” y mejora la salud, previene enfermedades cardíacas, reduce el colesterol y los síntomas de depresión. 

Sumando una victoria más a su causa, un reciente informe científico asegura que la dieta mediterránea se vincula con una vida más larga y sana a través del buen funcionamiento de las bacterias en los intestinos. 

Autores del estudio, publicado en la revista BMJ Gut, descubrieron que adoptar esta dieta, durante al menos un año, altera de forma positiva el microbioma de las personas adultas a la par que ayuda a mejorar la función cerebral y extiende la expectativa de vida. 

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Los expertos llegaron a esta conclusión, luego de analizar los microbiomas intestinales de 612 adultos mayores, de los cuales, 323 voluntarios estuvieron bajo el régimen mediterráneo durante un año. 

En dicho periodo, el sistema digestivo de los adultos inhibió químicos inflamatorios y aumentó la cantidad de bacterias buenas alojadas en los intestinos y relacionadas con una correcta función cognitiva, prevención del desarrollo de diabetes y cáncer, así como indicadores de fragilidad reducida y disminución en los marcadores inflamatorios potencialmente dañinos como ácidos biliares. 

¿En qué consiste una dieta mediterránea?

La dieta clasificada como la número 1 por US News & World Report debe estar compuesta, principalmente por frutas y verduras; granos enteros, legumbres, nueces y semillas; pescados y mariscos, aceite de oliva y vino, se complementa con actividad física constante. 

En ella se restringe el consumo de mantequillas y margarinas; granos refinados contenidas en el pan blanco, pasta y arroz; carnes rojas o procesadas así como refrigerios grasos. 

Da clic aquí para conocer La guía de Harvard para adoptar una dieta mediterránea de forma correcta. 

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