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El representante demócrata por Texas, Al Green se convirtió hoy en el primer congresista de Estados Unidos en pedir que se someta al presidente, Donald Trump, a un juicio político tras el despido fulminante del exdirector del FBI, James Comey y las investigaciones sobre la injerencia rusa en las elecciones de 2016.

Green explicó hoy en una rueda de prensa en Houston (Texas) que las acciones que ha llevado a cabo en las últimas semanas el mandatario son dignas de escrutinio por parte de la Cámara de Representantes, de la que él es parte, y solicitó a sus compañeros legisladores que apoyen su llamamiento.

El representante tejano insistió hoy en que, bajo la Constitución estadounidense, "nadie debe estar por encima de la ley", y tampoco el actual presidente, quien, a su parecer, cometió con su decisión de despedir a Comey la semana pasada un acto "impugnable" y la Cámara Baja debe presentar cargos al respecto.

"Ha cometido un acto impugnable y deben presentarse cargos contra él. No hacerlo haría que algunos estadounidenses perdieran su respeto y obediencia hacia ciertas normas sociales", apuntó el congresista.

A su juicio, la razón por la que Trump debe ser sometido a juicio político, también conocido como "impeachment", es su "obstrucción de una investigación legal sobre los lazos de su campaña con la injerencia rusa en los comicios presidenciales de 2016".

"Un 'impeachment' en la Cámara de Representantes no significa una declaración de culpabilidad -explicó-. La Cámara de Representantes no puede hallar culpable de nada al Presidente. Solo el Senado puede hacerlo después de un juicio".

Green subraya que el hecho de que Trump despidiera a Comey cuando lideraba dicha investigación, y lo hiciera conscientemente por sus avances en ella, suponen razón suficiente para este escrutinio, así como el hecho de que el mandatario amenazara a Comey a través de Twitter con publicar cintas de las conversaciones entre ambos.

La semana pasada se levantó toda una tormenta política sobre la Casa Blanca, después de que de manera inesperada Trump destituyera al ya exjefe del FBI alegando recomendaciones del fiscal general, Jeff Sessions, y el vicefiscal general, Rod Rosenstein.

Las comparaciones con el "caso Watergate" han sido inevitables, ya que en 1973 el entonces presidente, Richard Nixon, también despidió al fiscal que lo estaba investigando sobre sus supuestas escuchas al Comité Nacional Demócrata (DNC), un caso que finalmente llevó a renunciar al mandatario.

En el caso de Trump, los republicanos, quienes tienen la mayoría en ambas cámaras del Congreso, son reticentes a facilitar una investigación independiente sobre lo ocurrido, pero las tensiones y la falta de coherencia en el relato de lo sucedido por parte de la Casa Blanca están sumiendo en una profunda crisis al Gobierno del multimillonario.

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