¿Por qué el presidente perdona a un pavo en Día de Acción de Gracias?

El presidente otorga el perdón a un pavo para que no sea sacrificado y llevado a la mesa

Perdón del pavo en Thanksgiving
AP
Educación 23/11/2020 05:00 Diana Espinoza Actualizada 13:32

Thanksgiving o Día de Acción de Gracias es una fecha en la que los estadounidenses se reúnen en familia para agradecer por la libertad de la que disfrutan, el hogar y los alimentos. 

La celebración tiene tradiciones consagradas como la del perdón del pavo. Un día antes de la cena de Thanksgiving, el presidente estadounidense encabeza una ceremonia llamada Presentación Nacional del Pavo de Acción de Gracias

En ella, el presidente otorga el perdón a un pavo para que no sea sacrificado y llevado a la mesa. En lugar de eso, el pavo pasa el resto de sus días en una granja donde cuidan de él. 

El origen de la tradición del perdón de pavo 

El archivo histórico de la Casa Blanca señala que los pavos se han enviado como obsequios de Día de Gracias a los presidentes estadounidenses desde la década de 1870, a veces llegando en elaboradas cajas y hasta disfrazados.

“En la década de 1920, la afluencia de estos pavos había aumentado tanto que el presidente Calvin Coolidge desalentó a los estadounidenses de enviarlos”, informó un artículo de 1923 del New York Times. 

Sin embargo, finalmente, la tradición se reanudó y el presidente Coolidge recibió no solo pavos, sino también codornices, patos, gansos, conejos, un ciervo y hasta un mapache que luego se convirtió en la mascota presidencial. 

El regalo más inusual fue un mapache, que no se sirvió para la cena sino que se convirtió en una mascota de la familia Coolidge.

En la década de 1940, los granjeros y fabricantes comenzaron a enviar pavos a la Casa Blanca como un medio para promover la industria avícola.

Pero, ¿quién fue el primero que perdonó a los pavos? 

La Casa Blanca narra que las historias de pavos perdonados se remontan a los días de Lincoln.

“Según una historia, el hijo de Lincoln, Tad, le rogó a su padre que escribiera un perdón presidencial para el pavo destinado a la mesa navideña de la familia, argumentando que tenía tanto derecho a vivir como cualquiera. Lincoln consintió y el pavo vivió”. 

En 1963, el presidente Kennedy decidió enviar su pavo de ese año a la granja de donde provenía. “Dejaremos que este crezca”, dijo. Después Nixon comenzó a mandar sus pavos a las granjas después de la tradicional ceremonia de recepción y su sesión de fotos. 

Fue hasta 1989 cuando George HW Bush ofreció de manera formal un indulto para el pavo. El 14 de noviembre de ese año, anunció que el pavo “había recibido un perdón presidencial a partir de este momento” por lo que sería trasladado a una granja en Virginia. La ceremonia se realiza desde entonces. 

Año con año llegan dos pavos a la Casa Blanca. Se les da nombre, se "hospedan" en la residencia presidencial y se elige uno para ser perdonado en la ceremonia, aunque en realidad el indulto se da a los dos. Después son llevados a  vivir el resto de su vida en una granja.