Se espera que unos 80.000 aficionados mexicanos viajen a para la Copa Mundial, según estimados del gobierno. Sólo uno de ellos podrá presumir de haber asistido a 10 ediciones del torneo y a más de 450 partidos de la selección mexicana: Héctor Chávez, mejor conocido como ‘Caramelo’.

Con un sombrero negro de charro en la cabeza, vestido con la camiseta color verde del Tri y portando una bandera de México con las letras de su natal estado Chihuahua bordadas en el frente, Chávez se ha vuelto una imagen familiar en cada estadio donde juega la selección azteca alrededor del mundo. Y no sólo en torneos oficiales.

“Es mucho sacrificio, diría que es hasta un viacrucis por tantos partidos atendidos, hablo de más de 450 partidos de selección nacional”, presumió Chávez en una entrevista para The Associated Press.

Tan sólo este año, entre amistosos y juegos por la eliminatoria, México ha disputado 15 partidos, cuatro en suelo mexicano.

“Por un lado te pega en la relación familiar y desde luego en el bolsillo el seguir a la selección sin perderte nada y tener que viajar a cualquier parte del mundo implica un gran desembolso económico, es cansado llevar más de 40 años haciéndolo”, dijo Chávez.

Narró que el primer partido de la selección al que asistió fue el 19 de febrero de 1986 cuando México enfrentó a la entonces Unión Soviética en la capital del país. Su primer partido en un Mundial fue ese mismo año, el 3 de junio ante Bélgica.

Fue ahí cuando nació la idea de comenzar a seguir a México por todo el mundo.

“Tuve toda la vivencia del México 86 y fue cuando dije 'un Mundial es una fiesta total, voy a tratar de ir a todos’ y así fue”, agregó.

Aunque México quedó descalificado para el Mundial de 1990 por alterar certificados de nacimientos en selecciones menores, Chávez acudió a Italia y después siguió el andar por Estados Unidos 1994, Francia 1998, Corea y Japón 2002, Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014 y Rusia 2018.

Chávez, quien vive en Chihuahua, al norte del país, estudio administración de empresas. Su primer Mundial lo vivió porque su papá compró los boletos. A Italia recuerda haberse ido con mochila al hombro y con presupuesto austero, pero después inauguró una joyería que es la que le ayuda a pagar sus gastos desde 1994 a la fecha.

“Recuerdo que cuando abrí mi joyería, estaba en una calle donde había otras y yo abría una hora antes y cerraba una después, además de trabajar en domingos porque tenía que estar un paso adelante, todo esto ha sido en base a trabajo, eso me ha permitido viajar con la selección por todos lados”, aseguró.

Adicionalmente, aunque no sigue todos los partidos de selecciones menores, Chávez resaltó que viajó a los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y al Mundial Sub17 de Perú 2005, cuando México ganó la medalla de oro y el campeonato mundial, respectivamente.

“Recuerdo el partido y los goles de Oribe (Peralta) contra el equipo de Neymar y ver la bandera izar en todo lo alto, cantar el himno, lo recuerdo y se me eriza la piel y lloras de la misma alegría”, recordó. “Pero sin duda el mejor recuerdo es cuando le ganamos a Brasil la Confederaciones del 1999 en el Azteca con esos golazos de Cuauhtémoc (Blanco)”.

Siguiendo a México también le ha tocado presenciar momentos duros, especialmente las eliminaciones en octavos de final que ha sido el tope para México en todos los Mundiales desde 1994 a la fecha.

De esas, al ‘Caramelo’ le dolió más cuando el Tri cayó 2-0 ante Estados Unidos en Corea y Japón 2002.

“No tanto porque nos hayan eliminado sino porque nos eliminó nuestro archienemigo, por años nos sentimos superiores y esa vez nos humillaron, fue un día muy triste para ‘Caramelo’ no quise salir del hotel por tres días después de eso”, recordó.

En México, Chávez es el único aficionado que sigue a la selección por todos sus encuentros. Hay otro grupo llamado la Ola Verde que hace algo similar, pero viajando a los encuentros oficiales por todo el planeta.

La historia de Chávez es similar a la de Manuel Cáceres o “Manolo el del bombo”, quien sigue a la selección de España desde la Copa del Mundo de 1982.

“Diría que mi amigo Manolo el del bombo es mi competidor más cercano. Es un buen amigo, nos hemos conocido y nos hablamos por teléfono”, dijo Chávez.

La Federación Mexicana lo conoce bien. Aunque él paga sus viajes, usualmente se hospeda en los hoteles donde se quedan los seleccionados.

“No es que yo me considere el fan número uno, pero la gente y los medios me lo hace saber”, dijo Chávez. "Me siento como un embajador de la afición mexicana”.

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