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La ciudad de Wuhan, foco de la pandemia de coronavirus que asola al mundo, sorprendió hoy con una revisión de las cifras de muertos y contagios registrados en la urbe, incrementando en 1.290 -más de un 50 por ciento- el número de muertos, pero solo en 325 el de casos contabilizados.

Hasta el momento, todas las víctimas mortales contabilizadas por China engrosaban directamente el total de casos registrados, algo que, a todas luces, no ha sucedido con esta revisión y sobre lo que las autoridades chinas no han ofrecido todavía explicación.

Los casos añadidos tras la revisión deberían ser al menos iguales a las cifras de nuevos muertos, si, como hasta ahora, a quien se da por fallecido por coronavirus se le incluye también en el total de contagiados.

Consultada por Efe, la Comisión Municipal de Salud de Wuhan no pudo ofrecer de inmediato aclaraciones sobre la contradicción entre los datos revisados de muertes y contagiados.

Sea como fuere, la agencia estatal Xinhua informó hoy de que el centro municipal de control y prevención de la pandemia de Wuhan añadió 1.290 víctimas mortales a las 2.579 que se habían anunciado en la ciudad hasta el momento, hasta alcanzar un total de 3.869.

Apenas tres horas antes, la Comisión Nacional de Salud, que ofrece cada día el balance de casos y fallecimientos, no había incluido, sin embargo, en su recuento esa revisión de muertes y casos en la capital de la provincia de Hubei.

El centro de control de la municipalidad donde comenzó la pandemia anunció igualmente que el total de casos en la ciudad se elevaba tras la revisión a 50.333, tras sumarle los 325 nuevos detectados.

"ALGUNOS PACIENTES MURIERON EN SU CASA"

En una notificación remitida a la agencia estatal, el centro de control municipal indicó que "las revisiones se han hecho de acuerdo a las leyes y regulaciones, así como al principio de ser responsables ante la historia, el pueblo y los fallecidos".

Además, señaló cuatro razones para las "discrepancias" por las que se ha tenido que hacer la revisión.

La primera explica que "un creciente número de pacientes al principio de la epidemia desbordó los recursos médicos y la capacidad de admisión de las instituciones médicas" por lo que "algunos pacientes murieron en su casa sin ser tratados en los hospitales".

La segunda argumenta que durante el apogeo de la epidemia en Wuhan los hospitales operaron "más allá de sus capacidades" y el personal médico "estaba absorto por salvar y tratar a los pacientes", lo que resultó en que se informase de forma "tardía, con omisiones y de forma errónea".

La tercera razón asegura que, debido al rápido crecimiento de los hospitales designados para tratar a los pacientes de COVID-19 -incluidos provinciales, municipales, privados y centros de campaña construidos temporalmente-, "unas pocas instituciones médicas no se vincularon a la red de información epidémica y fallaron en informar de sus datos a tiempo".

Y el cuarto argumento afirma que la información registrada sobre los pacientes fallecidos "fue incompleta y había repeticiones y errores" en los reportes suministrados.

Lo cierto es que durante los días más críticos de la pandemia en Wuhan, el personal sanitario trabajaba en jornadas de 12 horas, sin poder comer o ir al baño por la falta de trajes protectores de recambio, y los hospitales no disponían de camas suficientes para atender a todos los enfermos por lo que mucha gente era enviada de vuelta a sus casas.

"LA OPORTUNA REVISIÓN DE LOS NÚMEROS MUESTRA RESPETO POR LA VIDA"

Según Xinhua, un funcionario del centro de control de la epidemia dijo a los medios que un grupo de tratamiento de datos sobre la enfermedad fue establecido a finales de marzo.

Este grupo utilizó información de sistemas en línea y "recopiló toda la información de todos los lugares relacionados" con la epidemia para "asegurar que los hechos sobre cada caso son precisos y que cada número es objetivo y correcto", según ese funcionario, citado de forma anónima por la agencia estatal.

"Lo que queda detrás de la epidemia son las vidas y la salud de las personas, así como la credibilidad del gobierno", dijo el mismo empleado, quien añadió que la "oportuna" revisión de los números, entre otras cosas, muestra respeto para cada vida".

"NO PERMITIMOS OCULTACIONES"

Por su parte, el portavoz del Ministerio de Exteriores chino Zhao Lijian recalcó que China tiene "una responsabilidad ante la historia, ante el pueblo y ante los fallecidos" para asegurar que los números son precisos.

"Los trabajadores médicos en algunos centros pueden haber estado preocupados en salvar vidas y haber habido información tardía, inexacta o errónea, pero nunca ha habido una ocultación, nosotros no permitimos ocultaciones", afirmó Zhao.

Las informaciones y rumores sobre que el número de víctimas en China y especialmente en Wuhan y la provincia de Hubei podría ser mayor del anunciado se habían multiplicado en las últimas semanas.

El presidente de EE. UU., Donald Trump, se preguntó incluso el pasado miércoles si alguien se creía "realmente" las cifras de víctimas mortales ofrecidas por China.

Los diarios oficiales chinos no recogieron de forma destacada hoy en sus portadas digitales la noticia de la revisión de los datos en Wuhan, aunque sí se prodigaron en editoriales sobre el hecho.

"China rectifica su cifra de muertos basándose en hechos, sin dejarse afectar por el ruido de Occidente", titulaba el Global Times, dependiente del Partido Comunista Chino (PCCh), y añadía que "ocultar o maquillar el número de muertos no beneficiaría a nadie".

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