El mercado laboral estadounidense creció sólidamente en julio, mostrando una fortaleza inesperada cuando la lucha contra la inflación hace temer una recesión.

La tasa de desempleo,y el número de puestos de trabajo volvió al nivel de febrero de 2020, justo antes de que la economía se viera duramente afectada por la pandemia de covid-19.

La tasa de desempleo bajó 0,1 puntos porcentuales, hasta el 3,5%, y así volvió a su nivel previo a la pandemia de covid-19, que era el más bajo en 50 años, dijo el viernes el Departamento de Trabajo.

En julio la mayor economía mundial creó 528.000 puestos de trabajo, el doble de lo previsto, mientras que la creación de empleo en mayo y junio fue superior a lo anunciado, con 386.000 y 398.000 puestos respectivamente, 28.000 tras una revisión alza.

"El crecimiento fue generalizado, liderado por la creación de empleos en los sectores de ocio y hospitalidad, servicios profesionales y comerciales y atención médica", señaló el Departamento de Trabajo.

Los datos del mercado laboral animaron al presidente Joe Biden a pocos meses de elecciones legislativas cruciales para su mandato.

"Es el resultado de mi plan económico", dijo Biden en un comunicado tras el informe laboral. "Queda trabajo por hacer, pero el informe sobre el empleo de hoy muestra que estamos haciendo buenos progresos" añadió.

La salud del mercado laboral está siendo examinada muy de cerca en , en tanto su deterioro podría señalar la proximidad de una recesión.

La economía estadounidense, de hecho, se ha contraído en los últimos dos trimestres.

Sin embargo, numerosos economistas, así como la administración Biden, aseguran que no está en recesión.

Destacan en especial la solidez del empleo, ya que los empleadores estadounidenses se han enfrentado a una escasez de trabajadores durante meses.

La portavoz de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre, trató de preparar el terreno el jueves para una creación de empleo más débil que antes.

Durante su conferencia de prensa diaria, Saint Pierre dijo que la economía estadounidense está "en transición" hacia un crecimiento menos fuerte, pero más estable.

"Y durante esta transición", subrayó, ya no se debe esperar el "récord de puestos de trabajo que registrado todos los meses, de unos 500.000 o 600.000 puestos de trabajo. (...) Esperamos estar más cerca de los 150.000 empleos (creados) por mes".

Se trataría, afirmó, de "una señal del éxito de esta transición".

Sin embargo, esta semana se observaron los primeros signos de desaceleración.

El número de vacantes cayó junio, pasando por debajo de los 11 millones por primera vez en siete meses, según datos de la Oficina de Estadísticas (BLS) publicados el martes.

Pero las renuncias siguieron siendo masivas.

Las solicitudes semanales de desempleo, un indicador del nivel de despidos, comenzaron a su vez a aumentar nuevamente a fines de julio, alcanzando su promedio más alto en cuatro semanas desde noviembre.

Las solicitudes de desempleo alcanzaron por su lado un mínimo histórico en marzo. Los empleadores duda en despedir trabajadores debido a la grave escasez de mano de obra.

En total, 1,4 millones de personas recibieron prestaciones por desempleo en Estados Unidos a mediados de julio. En el mismo mes del año pasado sumaban 13 millones.

El banco central (Fed) subió sus tasas con el fin de luchar contra el alza de los precios, que alcanzó el 9,1% anual en junio, un récord desde 1981.

Al ser más caro el crédito, los consumidores compran menos, las empresas reducen su nivel de inversión y se alivia la presión sobre los precios. Pero esta desaceleración voluntaria de la economía podría provocar una recesión.

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