Melania Trump y su "arma" no tan secreta

En su discurso en la Convención Republicana, Melania usó esta palabra que prácticamente jamás sale de la boca de Trump o de otros integrantes del gobierno

Melania Trump y su arma no tan secreta
AFP
Noticias 26/08/2020 14:56 AFP Actualizada 14:58

Tras un muy criticado discurso en la convención republicana de 2016, la primera dama de Estados Unidos, Melania Trump, ha solido tener una posición muy discreta en los actos públicos que apoyan la presidencia de su marido.

En la noche del martes, sin embargo, su discurso calmo y compasivo, que trató desde la pandemia de covid-19 y las tensiones raciales hasta la crisis de los opioides, le valió un amplio reconocimiento.

Que la primera dama expresaría apoyo a la reelección de Donald Trump estaba descontado, pero lo que sí sorprendió fue que transmitiera compasión, algo que el mandatario republicano y su círculo inmediato rara vez expresan. 

"Mis más profundas condolencias van para todos los que han perdido un ser amado y mis oraciones están con aquellos que están enfermos o sufriendo", dijo en un muy esperado discurso desde la Casa Blanca.

"Sé que muchas personas están ansiosas y algunas se sienten impotentes. Quiero que sepan que no están solos"

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El tono y el mensaje de Melania marcó un duro contraste con la crudeza y la agresividad de los hijos de Trump, Eric y Tiffany, que la precedieron como oradores.

También ausentes en las palabras de la primera dama estuvieron los jactanciosos alegatos sobre el manejo de la crisis sanitaria, el desprecio a los críticos y las amenazas a los manifestantes que han tomado las calles, incluidos los seguidores del movimiento Black Lives Matter (Las vidas negras importan).

En su lugar, la exmodelo de origen esloveno desplegó un toque cálido y personal cuyo objetivo aparente estuvo en suavizar el filo de un presidente pendenciero. 

Durante su discurso compartió su propia historia como migrante, su llegada a Estados Unidos en la década de 1990 y cómo se convirtió en ciudadana de su país de acogida, y el orgullo que sentía por haber cumplido su "propio sueño americano".

Melania incluso utilizó una palabra que prácticamente jamás sale de la boca de Trump o de otros integrantes de su equipo de gobierno: "errores".

"Como todos ustedes, he reflexionado sobre el malestar racial en nuestro país. Es una dura realidad que no estamos orgullosos de parte de nuestra historia", dijo Melania. "En vez de tirar abajo las cosas, reflexionemos sobre nuestros errores". 

Las palabras de la primera dama mostraron un salto cualitativo importante respecto a su discurso en la convención republicana de 2016, cuando fue acusada de plagiar partes de un discurso de Michelle Obama, esposa del entonces presidente saliente Barack Obama. 

"Escuchar [a Melania Trump] reconocer la devastación del covid-19 hace torcer el cuello", dijo en Twitter el experimentado analista político David Axelrod, quien también expresó sorpresa porque el discurso de la primera dama incluyó la admisión de "errores" y mencionó "escuchar a otros".

El discurso de Melania es "completamente opuesto al abordaje de su marido", agregó Axelrod.

Funcionarios de la Casa Blanca dijeron a los medios estadounidenses que la primera dama preparó el discurso sin la ayuda de escritores profesionales y utilizó sus propias palabras.

"Pienso que ella hizo lo que tenía que hacer", dijo a la AFP Katherine Jellison, una profesora de historia de la Universidad de Ohio.

"Mientras el resto de los participantes [de la convención] presentaron un lenguaje que enfatizó el enojo y el miedo, ella mostró empatía y compasión por un país que está sufriendo dos grandes crisis, el covid-19 y la consideración acerca de los pecados raciales de la nación".

Melania Trump ha hecho campaña en contra del acoso pero prácticamente ha estado los últimos cuatro años en un segundo plano.

El martes, por el contrario, su entrada en escena ocurrió a lo grande, con una caminata por la galería y hacia el Jardín de las Rosas, que ella misma rediseñó hace poco tiempo, para dirigirse a una audiencia de varias filas, la mayoría sin máscaras, en la que se encontraba el presidente.

Ataviada con un traje verde oliva con hombreras y solapas ancha, aparentaba ser una militante a la moda con la misión de persuadir los corazones y las mentes de los estadounidenses.

¿Pero será capaz de alistar la cantidad de nuevos reclutas necesarios para que Trump derrote en noviembre al demócrata Joe Biden, quien lidera las encuestas? 

"Pienso que caminó por la cuerda floja bastante bien, y quizá sí arrastró a algunos votantes, en particular mujeres blancas, desde lo márgenes", dijo Jellison, quien agregó que de todos modos es poco probable que la primera dama aparezca como una genuina fuerza unificadora. 

"Cualquiera que esté asociado a la presidencia de Trump, en última instancia emerge como una figura polarizante".