La reina Isabel II fue aclamada el jueves por una inmensa multitud reunida en Londres para su "jubileo de platino", las grandes celebraciones por sus 70 años de reinado destinadas a redorar la imagen de la monarquía británica en tiempos difíciles.

Vestida con abrigo y sombrero azul, la monarca apareció en el balcón del Palacio de Buckingham sonriente y de pie junto a su primo, el duque de Kent, coronel de la guardia escocesa, mientras 1.500 soldados, con bandas musicales y cientos de caballos, marchaban en el tradicional "Desfile del Estandarte".

Otros miembros de la familia real, incluida las esposas de Carlos y Guillermo, Camila y Catalina, de 74 y 40 años respectivamente, llegaron en carruajes para presenciar el pomposo desfile, que recorrió The Mall, ante los ojos de la multitud, hasta llegar al palacio de Buckingham.

El acto terminó con unos 70 aviones de las fuerzas aéreas, incluida la patrulla acrobática Red Arrows, sobrevolando el palacio y una segunda aparición de la reina para saludar a la multitud. Estuvo flanqueada por los principales miembros de la familia real, incluidos los tres hijos pequeños de Guillermo y Catalina, el menor de los cuales, Luis de 4 años, hizo las delicias del público con su comportamiento.

El príncipe Luis se robó las miradas en el balcón, pues al paso de las aeronaves no dejaba de gesticular y mostrar su incomodidad ante el ruido.

Salvas de cañón resonaron en Londres y todo el Reino Unido en honor a la monarca.

Organizado anualmente desde hace 250 años para conmemorar el cumpleaños oficial del monarca británico -pero cancelado en 2020 y 2021 debido a la pandemia- este año coincidió con el inicio de los cuatro días de festejos por las siete décadas en el trono de Isabel II, coronada con solo 25 años y ahora afectada por creciente problemas de movilidad.

Cientos de miles de personas se agolparon en los alrededores del palacio, acordonados con barreras metálicas y vigilados por policías con sus característicos cascos abombados.

Las banderas británicas eran omnipresentes, ofrecidas a gritos por vendedores ambulantes o estampadas en banderines, bolsas de picnic y globos, así como en los vestidos, chaquetas y gorras que llevaba la multitud, en contraste con los trajes de chaqué y chistera que lucían los invitados a la ceremonia oficial.

Entre los curiosos, tres amigos mexicanos, residentes en Londres desde hace año y medio, no salían de su asombro.

"A esta reina o la odian o la quieren pero al final es un símbolo que une a la sociedad", dijo a la AFP una de ellos, Ana Ruiz, licenciada en medicina de 27 años, considerando que será probablemente "la última gran celebración" de Isabel II.

Los 70 años de reinado de Isabel II también merecieron felicitaciones de otros lugares del mundo. El papa Francisco envió sus mejores deseos a la reina, deseándole a ella, a su familia y a su pueblo "unidad, prosperidad y paz"

Hasta hace poco, Isabel II saludaba a las tropas montada a caballo.

Pero este año, dados sus crecientes problemas de movilidad, fue remplazada por su heredero, el príncipe Carlos, que a sus 73 años va poco a poco asumiendo funciones en una progresiva transición que suscita dudas, debido a su menor popularidad en un momento en que la monarquía es criticada, especialmente en las excolonias, por el pasado esclavista del imperio británico.

En la céntrica explanada de la Horse Guards Parade, cerca de Downing Street, Carlos inspeccionó las tropas en nombre de la reina, acompañado por su hijo Guillermo, de 39 años, y su hermana Ana, de 71 años. Los tres iban vestidos con uniforme de gala y los dos hombres lucían el tradicional gorro alto de pelo de oso negro de la guardia real.

Evitando polémicas y tensiones en un evento que busca mejorar la imagen de la monarquía, no apareció en el balcón el príncipe Andrés, de 62 años, tercer hijo de la reina alejado de la vida pública por acusaciones de agresión sexual contra una menor en Estados Unidos. También estará ausente de la misa prevista el viernes en la catedral de San Pablo de Londres por haber contraido el covid-19.

MEGHAN MARKLE PRESENTE EN EL FESTEJO PERO NO SALE AL BALCÓN

Tampoco salieron al balcón el príncipe Enrique, de 37 años, y su esposa, la exactriz estadounidense Meghan Markle, que provocaron un terremoto en la monarquía cuando en 2020 decidió distanciarse e irse a vivir a California, desde donde han criticado a la familia real.

Viajaron a Londres para participar en los festejos pero el jueves se mantuvieron discretos y alejados de las cámaras de televisión.

Al atardecer, más de 3.000 señales luminosas se encenderán en todo el Reino Unido, incluido el Palacio de Buckingham y el Castillo de Windsor, a 40 km de Londres, donde vive la monarca que, entre fanfarrias de trompetas, participará en la espectacular ceremonia de encendido.

Las celebraciones se prolongarán hasta el domingo con otro desfile, carreras de caballos, un concierto pop y decenas de miles de pícnics y comidas al aire.

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