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El director de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, declaró el viernes que el brote de ébola en la República Democrática del Congo se está “propagando rápidamente” y ahora supone un riesgo “muy alto” a nivel nacional, ya que la falta de recursos médicos y el enojo entre la población obstaculizan la respuesta en una región vulnerable y afectada por conflictos.
El funcionario manifestó que el riesgo de propagación mundial sigue siendo bajo, pero que la agencia de salud de la ONU estaba elevando a “muy alto” su evaluación del riesgo dentro del Congo, que anteriormente se consideraba “alto”.
El jefe de la OMS indicó que se han confirmado 82 casos en la República Democrática del Congo, con siete muertes confirmadas, aunque expresó que se cree que el brote es “mucho mayor”. Dijo que ahora hay casi 750 presuntos casos y 177 muertes supuestamente causadas por la enfermedad.
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Se están enviando suministros a toda prisa a la provincia de Ituri, en el extremo nororiental del país, donde la dolencia se ha estado propagando durante semanas en zonas donde muchas personas han tenido que desplazarse debido al conflicto armado.
El personal médico de primera línea ha enfrentado dificultades por la falta de recursos y, en algunos casos, por la resistencia de la población debido a lo que se ha dicho es desinformación o situaciones en las que la política médica ha chocado con costumbres locales, tales como los ritos funerarios.
La respuesta al brote choca con las costumbres locales
El jueves, un centro de tratamiento del ébola en la localidad de Rwampara fue incendiado por jóvenes, los cuales se enojaron cuando se les impidió recuperar el cuerpo de un amigo que aparentemente había muerto por la enfermedad, según testigos y la policía.
Los cuerpos de las víctimas de ébola pueden ser altamente contagiosos, y las autoridades médicas están tratando de controlar los entierros siempre que sea posible.
Julienne Lusenge, presidenta de Solidaridad de las Mujeres por la Paz y el Desarrollo Inclusivos —un grupo local de ayuda—, considera que el enojo de la población se debe principalmente a la desinformación.
“Hemos vivido años y años de conflicto y dificultades, así que los rumores se propagan fácilmente”, expresó.
Dijo que algunas iglesias les han dicho a sus amplias congregaciones que el brote es falso y que la protección divina hace innecesaria la atención médica.
La ayuda está llegando por vía aérea, pero el personal de primera línea carece de recursos
Horas antes, Naciones Unidas anunció que liberó 60 millones de dólares de su Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia con el fin de acelerar la respuesta en la República Democrática del Congo y en la región.
Estados Unidos se ha comprometido a aportar 23 millones de dólares en financiación para reforzar la respuesta en el Congo y Uganda, y señaló que también financiaría el establecimiento de hasta 50 clínicas de tratamiento del ébola en las regiones afectadas.
Pero las autoridades ugandesas indicaron el jueves en la red social X que no tenían conocimiento de que Washington estuviera instalando centros de tratamiento.
Lusenge señaló que el pequeño hospital de su grupo cerca de Bunia, la capital provincial de Ituri, carece de equipo básico de protección para los trabajadores de salud.
Los pacientes que muestran síntomas son examinados primero en el hospital antes de ser remitidos a un centro de tratamiento más grande, lo cual expone a enfermeras y médicos a una posible infección, apuntó.
“Hemos hecho solicitudes a diferentes socios, pero todavía no hemos recibido realmente nada”, mencionó Lusenge. “Sólo tenemos desinfectante de manos y unas pocas mascarillas para las enfermeras, pero necesitamos mucho más que eso”.
El brote es mayor de lo que muestran las cifras oficiales, dice la OMS
La OMS y los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades creen que el brote es mayor que los casos detectados hasta ahora.
“Espero que el número de casos aumente a medida que la vigilancia se torne cada vez más rigurosa”, dijo el director general de los Centros Africanos, Jean Kaseya.
La infraestructura sanitaria y la capacidad de vigilancia, ya de por sí débiles en la región, se han debilitado aún más por los recortes de la ayuda internacional, dicen los expertos.
El conflicto armado en la región complica aún más los empeños para manejar la crisis. Hay más de 920.000 personas desplazadas internas en la provincia de Ituri, según la ONU.
Líderes locales dijeron que un ataque de milicianos vinculados al grupo Estado Islámico dejó al menos 17 muertos el martes en Alima, una aldea de Ituri.
“El brote aún puede contenerse, pero la ventana de oportunidad para actuar es estrecha”, observó el viernes Gabriela Arenas, de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. “Lo que ocurra en los próximos días en los hogares, en las comunidades y a través de las fronteras será de enorme importancia”.
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