La presidenta mexicana,, felicitó el domingo que el gobernador oficialista acusado de narco por Estados Unidos desistiera de volver al poder tras un efímero intento que desató críticas incluso entre sus propios aliados.

Rubén Rocha Moya tomó el sábado una nueva licencia indefinida al cargo de gobernador de Sinaloa, un estado central para el narcotráfico. Sigue a otra de casi cuatro meses que solicitó cuando la justicia estadounidense pidió su arresto y extradición por supuestos vínculos con el poderoso cártel fundado por Joaquín "Chapo" Guzmán.

Rocha niega cualquier vínculo con el crimen organizado y el viernes pasado había anunciado su regreso a la casa de gobierno.

Fue un cataclismo político. Sheinbaum, el partido gubernamental Morena, al que pertenecen ambos, y otros dirigentes criticaron la decisión.

El sábado se echó atrás.

"Es lo mejor para Sinaloa", dijo Sheinbaum a periodistas en un evento oficial. "No hablo con él desde la primera vez que pidió licencia".

"Tomó la decisión personal de regresar, también fue una decisión personal de retirarse", añadió la mandataria, que la víspera criticó fuertemente las acciones de Rocha.

El sábado temprano, la presidenta escribió en X que "ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo" y de México.

"El poder sin principios se vuelve arrogancia; el poder sin límites, abuso", añadió entonces sin citar nombres.

Es un distanciamiento inusual dentro de este movimiento de izquierda que lidera el expresidente Andrés Manuel López Obrador, muy cercano del veterano gobernador de 77 años.

Rocha Moya y otros nueve oficialistas son señalados de nexos con elpor Estados Unidos, que por primera vez persigue a políticos en funciones.

Sheinbaum está bajo presión del gobierno de , que ha dicho que el narcotráfico gobierna México.

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