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Representantes federales de Estados Unidos intentaron entrevistar a Ghislaine Maxwell el lunes, pero la exnovia y confidente de Jeffrey Epstein invocó sus derechos de la 5ta enmienda constitucional para no responder a preguntas que pudieran incriminarla. Sin embargo, indicó que si el presidente Donald Trump anula su sentencia, estaría dispuesta a testificar que ni él ni el expresidente Bill Clinton cometieron delitos durante su relación con Epstein.
La Comisión para la Supervisión y Reforma de la Cámara de Representantes quería que Maxwell respondiera preguntas durante una videollamada desde una prisión federal en Texas donde cumple una sentencia de 20 años por tráfico sexual. Ella se encuentra nuevamente bajo el microscopio mientras los legisladores intentan averiguar cómo fue que Epstein, un financiero bien conectado, fue capaz de abusar sexualmente de menores durante años.
En medio de las repercusiones sobre los casos de abuso de Epstein que se han extendido a varios países, los legisladores buscan a cualquier persona que estuviera relacionada con Epstein y que pudiera haber facilitado los abusos. Hasta ahora, las revelaciones han mostrado cómo tanto Trump como Clinton pasaron tiempo con Epstein en las décadas de 1990 y de los 2000, pero no han sido acusados de delitos de manera creíble.
Durante la declaración a puerta cerrada el lunes, el abogado de Maxwell, David Oscar Markus, dijo en un comunicado a la comisión que “Maxwell está preparada para hablar completa y honestamente si el presidente Trump le concede el indulto”.
Agregó que tanto Trump como Clinton “son inocentes de cualquier delito”, pero que “sólo la señora Maxwell puede explicar por qué, y el público tiene derecho a esa explicación”.
Los demócratas dijeron que se trata de un descarado intento de que Trump anule la sentencia de Maxwell.
“Está muy claro que está haciendo campaña para obtener un indulto”, señaló la representante demócrata Melanie Stansbury.
Otro legislador demócrata, el representante Suhas Subramanyam, dijo que el comportamiento de Maxwell durante la breve videollamada fue “robótico” y “sin arrepentimiento”.
Trump no ha descartado conceder el indulto a Maxwell, pero la oposición republicana a esa idea surgió rápidamente después de que Maxwell hiciera la solicitud.
“Nada de indultos. Cumpla con lo requerido o enfrente al castigo”, escribió la representante republicana Anna Paulina Luna en redes sociales. “Mereces que se haga justicia por lo que hiciste, monstruo”.
Maxwell ha estado pidiendo que se anule su condena bajo el argumento de que su veredicto fue injusto. La Corte Suprema rechazó su apelación el año pasado, pero en diciembre solicitó que un juez federal de Nueva York considere lo que sus abogados describen como “nuevas pruebas sustanciales” de que su juicio estuvo plagado de violaciones constitucionales.
El abogado de Maxwell mencionó esa solicitud cuando indicó a los legisladores que ella invocaría sus derechos de la 5ta Enmienda constitucional.
El representante republicano James Comer, presidente del panel, destacó que fue “muy decepcionante” que Maxwell se negara a participar en la declaración.
Familiares de la fallecida Virginia Giuffre, una de las víctimas más conocidas de Epstein, también publicaron una carta dirigida a Maxwell en la que dejaron claro que no la consideran una simple "espectadora” de los abusos de Epstein.
“Fuiste un actor central y deliberado en un sistema construido para encontrar a menores de edad, aislarlas, prepararlas y entregarlas para su abuso”, escribieron Sky y Amanda Roberts en la carta.
Maxwell fue trasladada a mediados del año pasado de una prisión federal en Florida a un centro penitenciario de mínima seguridad en Texas después de una serie de entrevistas a lo largo de dos días con el subsecretario de Justicia Todd Blanche.
Comer también la había citado a declarar en ese momento, pero sus abogados le han informado a la comisión en repetidas ocasiones que no responderá a sus preguntas. Pese a ello, Comer estuvo bajo presión para realizar la videollamada mientras presionaba al panel para que hiciera cumplir las citaciones al expresidente Bill Clinton y a la exsecretaria de Estado, Hillary Clinton. Las partes llegaron a un acuerdo para presentarse a declarar este mes luego de que Comer los amenazó con impulsar cargos de desacato al Congreso.
Comer ha estado negociando con los Clinton sobre si ese testimonio debería realizarse en una audiencia pública, pero el legislador reiteró el lunes que insistiría en realizar declaraciones a puerta cerrada y luego publicar transcripciones y videos.
Mientras tanto, varios legisladores visitaron una oficina del Departamento de Justicia en Washington el lunes para revisar versiones sin censura de los archivos sobre Epstein que el departamento ha dado a conocer según una ley que el Congreso aprobó el año pasado. Como parte de un acuerdo con el Departamento de Justicia, se les dio acceso a más de 3 millones de archivos en una sala de lectura con cuatro computadoras. Los legisladores sólo pueden tomar notas a mano, y no les permite ir acompañados de asistentes.
El representante Jamie Raskin, el principal demócrata en la Comisión de Asuntos Jurídicos de la cámara baja, pasó varias horas en la sala de lectura el lunes por la mañana. Dijo a los periodistas al regresar al Capitolio que incluso si todos los legisladores que impulsaron la votación para liberar los archivos “pasaran cada hora despiertos en el Departamento de Justicia, aún nos llevaría meses revisar todos esos documentos”.
“Creo que el Departamento de Justicia ha estado en modo de encubrimiento durante muchos meses y ha estado tratando de esconder todo bajo la alfombra”, agregó.
Los demócratas en la comisión de Raskin aguardan con interés una audiencia programada para el miércoles con la secretaria de Justicia Pam Bondi, donde se prevé que la cuestionen severamente sobre la publicación de los archivos de Epstein. El Departamento de Justicia no logró censurar la información personal de muchas víctimas, incluyendo la publicación de fotos desnudas de ellas. Los demócratas también dicen que el Departamento de Justicia censuró información que debió hacerse pública, como información que podría llevar a un escrutinio de los asociados de Epstein.
“Una y otra vez les rogamos, por favor tengan cuidado, por favor sean más cuidadosos”, dijo Jennifer Freeman, una abogada que representa a las víctimas. “El daño ya está hecho. Parece hecho de manera incompetente, de manera intimidante y de manera intencional”.
La publicación de los archivos ha desencadenado múltiples crisis políticas en otras partes del mundo, incluyendo en el Reino Unido, donde el primer ministro Keir Starmer se aferra a su trabajo después de que se reveló que su exembajador en Estados Unidos había mantenido estrechos lazos con Epstein. Pero los legisladores demócratas lamentaron que hasta ahora las figuras políticas estadounidenses parecen estar saliendo bien libradas.
“Sólo temo que el empeoramiento general y la degradación de la vida estadounidense de alguna manera haya condicionado a las personas a no tomar esto tan en serio como deberíamos”, manifestó Raskin.
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