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El agente del ICE que le disparó a un colombiano en Maine esta semana es un veterano del Ejército que ha lidiado con graves problemas de salud mental desde la infancia y nunca debió haber recibido una placa y un arma para patrullar calles estadounidenses, le dijeron a The Associated Press varios de sus familiares cercanos.
David Brouillette tiene antecedentes de comportamiento aterrador y violento, según esos familiares. Lo acusan de haber agredido a mujeres en su vida a lo largo de los años, y una de ellas compartió con la AP un mensaje de voz del invierno pasado en el que él le decía a ella que creía que alguien debería cortarle la garganta.
El problemático pasado de Brouillette pone aún más en entredicho la rigurosidad con la que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) ha investigado a los nuevos reclutas, en el marco de su campaña de contratación masiva para ayudar a llevar a cabo la represión migratoria del presidente Donald Trump.
Al menos 10 personas han muerto en encuentros con agentes de inmigración desde que Trump implementó esas medidas tras volver al cargo, entre ellas Johan Sebastián Durán Guerrero, un colombiano de 25 años baleado de muerte por Brouillette el lunes mientras estaba en su auto cerca de su casa en la ciudad costera de Biddeford, Maine.
El DHS, que no ha divulgado el nombre del agente que mató a Durán Guerrero, ha dicho que “el vehículo intentó huir del lugar y, temiendo por la seguridad pública, un agente disparó su arma”.
Brouillette no respondió a mensajes de texto ni a un correo electrónico en los que se le solicitaban comentarios. Tres familiares que dijeron haber hablado con él desde el tiroteo, entre ellos una exesposa y una hija, señalaron que les dijo que actuó en defensa propia.
Consultada para comentar sobre el historial de Brouillette y su papel en el tiroteo del lunes, Lauren Bis, portavoz del ICE, expresó en un comunicado: “Nunca confirmaremos ni negaremos intentos de revelar la identidad de nuestros agentes del orden”, y añadió que “el agente del ICE en cuestión tiene casi una década de experiencia en fuerzas federales del orden con la capacitación requerida, incluido entrenamiento en el uso de la fuerza”.
La Casa Blanca remitió todas las preguntas sobre el tiroteo y Brouillette al ICE.
Una nueva carrera en el ICE
Brouillette, de 37 años, le comentó a su exesposa Ashley Brouillette a finales del año pasado que el ICE lo había contratado. Ella explicó que, debido al largo historial de problemas psiquiátricos de él, pensó que estaba atravesando un episodio problemático de salud mental y no le creyó. No se dio cuenta de que decía la verdad hasta esta semana, cuando comenzaron a circular en internet videos de los momentos relacionados con los disparos.
Ashley Brouillette le contó a la AP que habló con su exmarido en una llamada de audio por Facebook, y él reconoció que había matado a Durán Guerrero. Su hija de 18 años, Madison Brouillette, también le dijo a la agencia noticiosa que su padre le llamó el miércoles y le dijo que le disparó y mató al joven colombiano.
David y Ashley Brouillette fueron novios en la secundaria y se casaron en 2007. Ella relató que se divorció de él en 2009 porque se había vuelto físicamente violento con ella, algo que comenzó después de que quedó embarazada de su hija.
Según Ashley Brouillette, una vez él le arrojó agua hirviendo mientras ella sostenía a su hija, un episodio que también recordó su madre, Avis Collins.
El maltrato continuó después de que ella lo dejó, afirmó.
David Brouillette no parece tener antecedentes penales en Maine, ya que una verificación ante el Departamento de Seguridad Pública del estado no arrojó registros con su nombre.
Pero cientos de expedientes del tribunal de lo familiar obtenidos en la oficina del secretario del Tribunal de Distrito de Augusta detallan años de acusaciones de abuso físico y verbal presentadas por su segunda exesposa en nombre de ella y de sus hijas.
Esta exesposa —de quien la AP no proporciona su nombre porque ella teme sufrir represalias— alegó que él la había acechado y hostigado, y que había maltratado física y verbalmente a su hija, según varias solicitudes de órdenes temporales de protección. Brouillette derribó a su hija adolescente y le aplastó espaguetis en el cabello y, durante otro arrebato de ira, arrastró a su hija por la casa mientras ella lloraba, sostuvo.
“Dave necesita terapia o algo para su TEPT (trastorno de estrés postraumático) y depresión”, escribió en una solicitud de orden temporal de protección en nombre de su hija adolescente, que un juez concedió en 2021.
En documentos judiciales, David Brouillette declaró que su segunda exesposa lo había difamado.
Su hija mayor, Madison Brouillette, dijo que también fue testigo de la volatilidad de su padre.
“Vi a mi papá pasar apuros con muchas cosas”, declaró a la AP. Contó que una vez llegó a casa de la escuela y él le dijo que había estado sentado en un tocón de árbol con un arma apuntándole a la cabeza.
“Si uno no se cuida realmente, de verdad, no hay manera de que uno pueda proteger a otras personas. Y con mi papá, él nunca quería buscar ayuda”, manifestó.
Un familiar directo de David Brouillette, que habló a condición de que no se usara su nombre, dijo que de niño le diagnosticaron trastorno bipolar maníaco y trastorno por déficit de atención, diagnóstico que Ashley Brouillette confirmó. El familiar lo describió como una persona con una “enfermedad mental grave”, y señaló que intentó suicidarse dos veces a los 12 años y fue hospitalizado en varias ocasiones.
El familiar indicó que llevan años distanciados, después de que cortaron el contacto porque temían que él les hiciera daño. Esta semana él no respondió a los intentos de ellos por comunicarse, agregó el familiar.
Una carrera militar y aspiraciones a laborar en las fuerzas policiales
Al crecer en Gardiner, una ciudad de unos 6,000 habitantes a unos 97 kilómetros (60 millas) al noroeste de Biddeford —donde ocurrieron los disparos del lunes—, a David Brouillette le atraían sobremanera las fuerzas armadas y las policiales, dijeron sus familiares.
Fotos del anuario escolar muestran que fue miembro del programa Naval Junior ROTC —un programa de liderazgo y educación en ciencias navales para estudiantes de secundaria— en su escuela, y escribió que planeaba ir a la universidad y convertirse en policía.
En un principio, los reclutadores militares lo rechazaron debido a sus diagnósticos de problemas de salud mental, pero lo alentaron a dejar sus medicamentos durante un año y volver a postularse, cosa que hizo, según su familiar directo. A la larga pudo alistarse.
Según registros militares de Estados Unidos, Brouillette se alistó como reparador de equipos químicos en la Guardia Nacional del Ejército en Maine, pero luego cambió de puesto para ser especialista en logística médica. Estuvo en la Guardia desde noviembre de 2007 hasta enero de 2010, de acuerdo con registros proporcionados por el Pentágono.
Un artículo de 2009 del Kennebec Journal mencionó a Brouillette como soldado raso en la 152ª Compañía de Mantenimiento de la Guardia Nacional del Ejército en Maine, en Augusta.
En enero de 2010 se incorporó al Ejército como recolector de inteligencia humana. Brouillette fue emplazado en Afganistán de mayo de 2012 a febrero de 2013, y finalmente dejó el Ejército con el grado de sargento en diciembre de 2015.
Su familiar directo cree que el tiempo que Brouillette pasó en el extranjero empeoró sus dificultades emocionales: “Afganistán lo destruyó: lo entrenó para ser un monstruo asesino, una máquina. Tomaron a alguien que tenía una enfermedad mental grave y lo convirtieron en una máquina de matar”.
La vida después del Ejército
En marzo de 2025, Brouillette aprobó un examen para convertirse en agente de ventas inmobiliarias. Su licencia estuvo activa hasta diciembre. En una publicación de Facebook, Realty of Maine anunció que Brouillette trabajaría en la oficina de la firma en la ciudad de Bangor.
“David vive en Maine después de retirarse del Ejército de Estados Unidos”, decía la publicación, que ha sido eliminada. Brouillette ya no figura como agente en el sitio web de la empresa. Se dejaron mensajes a Realty of Maine solicitando comentarios.
En marzo, la agencia de Maine que gestiona asuntos de manutención infantil presentó un gravamen en su contra, según muestran registros públicos. Dicha presentación deja entrever que Brouillette podría haber estado en gestiones para recibir una indemnización por incapacidad permanente o discapacidad.
A finales de 2025, aproximadamente cuando se incorporó al ICE, su exesposa Ashley dijo que él le dejó un mensaje de voz de tres minutos, en el cual se burlaba de ella por haber solicitado una orden de restricción en su contra. Según el mensaje que compartió con la AP, él la llamó repetidamente “asquerosa”, y planteó que ella y las otras mujeres y niñas de su “linaje” deberían morir.
“Y a todas ustedes deberían cortarles la p——-a garganta”, decía el mensaje de voz, del que se han omitido las palabras vulgares. “Sí, deberían. ¿Estoy amenazando con que yo voy a hacerlo? No. No. ¿Pero creo que deberían cortarles la p——-a garganta? ¿O que deberían habérselas cortado? Sí”.
Ella dijo que cortó el contacto con él hasta el miércoles, cuando su foto comenzó a circular en internet.
Se comunicó con la esposa actual de él por Facebook y hablaron por teléfono durante varios minutos. Su exmarido habló con ella, según capturas de pantalla del intercambio telefónico que compartió con la AP. Él reconoció que le había disparado de muerte a Durán Guerrero.
“Él me pedía si yo podía decirles que él era una buena persona y no hablar del abuso ni de las cosas que yo había soportado con él, y dijo que lo más importante ahora es su carácter”, contó.
Dijo que él le comentó que ahora está oculto, bajo custodia protectora.
“Le pregunté por qué lo hizo”, relató. “Dijo que fue un disparo justificado. Que el tipo estaba tratando de atropellarlo con un auto”.
Su hija también dijo que él le aseguró que el disparo estaba justificado.
“No creo que él se vea a sí mismo como un asesino”, expresó Madison Brouillette.
“Creo que piensa que genuinamente hizo lo correcto”, añadió. “Lo único que dijo fue que hizo lo que tenía que hacer. Dijo que tenía que protegerse”.
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