Una fortuna... para nada. El descalabro de Donald Trump y de los republicanos en las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos es también el de Elon Musk y el de la multillonaria financiación de campañas de candidatos del partido del presidente.
El hombre más rico del mundo inyectó cerca de 500 millones de dólares para apoyar a republicanos -quienes sufrieron una contundente derrota en las urnas el martes-, en un país donde la Corte Suprema ha eliminado prácticamente todos los límites al gasto electoral permitido.
Para Musk, aliado de Trump, el trago más amargo fue, sin duda, la clara derrota del ultraconservador Ken Paxton en la contienda para elegir uno de los dos senadores de Texas, el estado donde el empresario decidió trasladar desde California la mayor parte de sus compañías.
A pesar de que el dueño de SpaceX y Tesla desembolsó más de 220 millones de dólares a favor del exfiscal general de Texas, cuya larga trayectoria está salpicada de escándalos, fue James Talarico, un demócrata de 37 años relativamente nuevo en la política, quien se hizo con el escaño de senador.
"Acabamos de demostrar que todo el dinero del mundo no es rival para el pueblo de Texas", celebró este exprofesor de secundaria que trabajó en un barrio pobre de San Antonio.
El miércoles, Musk -el mayor "megadonante" de estos comicios- se mostró sarcástico ante la serie de duros reveses sufridos por los republicanos, quienes perdieron el control de ambas cámaras del Congreso.
"Me da la impresión de que la interferencia de mis láseres espaciales en las elecciones no ha funcionado esta vez", ironizó el multimillonario.
En otro mensaje conciso en la red social X, expresó su preocupación por una posible ralentización en la instalación de centros de datos dedicados a la inteligencia artificial.
"Los centros de datos en el espacio parecen ahora especialmente atractivos", comentó.
Se espera que la inversión publicitaria en la campaña electoral de las elecciones de mitad de mandato alcance una cifra récord de 11.600 millones de dólares, según las proyecciones de la firma especializada AdImpact. Una cantidad superior a la destinada a las elecciones presidenciales de 2024.
La organización OpenSecrets, que analiza la financiación política, estima la cifra en 11.900 millones de dólares para el ciclo electoral de 2026.
Solo en Texas, el gasto supera los 500 millones de dólares. Un tercio de los principales donantes proviene del sector tecnológico, en particular de los ámbitos de la inteligencia artificial y las criptomonedas.
Decir que algunos no han obtenido el retorno esperado por su inversión es quedarse corto.
La derrota del "gran dinero" -término con el que los estadounidenses se refieren a la financiación masiva procedente de grupos de interés, ya sea en la esfera política o en el mundo empresarial- queda confirmada, de hecho, por otros enfrentamientos en estos comicios.
El empresario Vivek Ramaswamy, quien amasó una fortuna en el sector de la biotecnología y contaba con el respaldo de Trump, fue derrotado por la demócrata Amy Acton en la contienda por la gobernación de Ohio.
Lo mismo ocurrió con el multimillonario republicano Rick Jackson, quien quedó muy por detrás de Keisha Lance Bottoms en el estado de Georgia.
El médico Abdul El-Sayed, una de las figuras que marcaron estas elecciones decisivas tras ganar el escaño al Senado por Michigan frente al republicano Mike Rogers, afirma que el bando rival gastó más de 350 millones de dólares, una cifra récord en el estado.
"Demostramos que, en una lucha entre el dinero y la mayoría, la mayoría realmente puede ganar", declaró.