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Rusia bombardeó Ucrania con cientos de drones y decenas de misiles en un ataque a gran escala durante la noche, informaron las autoridades ucranianas el viernes, dejando al menos cuatro muertos en Kiev, la capital.
Por segunda vez en la guerra de casi cuatro años, Rusia utilizó un nuevo y poderoso misil hipersónico que impactó en el oeste de Ucrania, en una clara advertencia a los aliados de la OTAN de Kiev.
El intenso bombardeo y el lanzamiento del misil Oreshnik —que puede portar armas nucleares— se produjeron días después que Ucrania y sus aliados reportaron avances significativos para un pacto sobre la defensa del país ante posibles nuevas agresiones de Moscú si se alcanza un acuerdo de paz encabezado por Estados Unidos.
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Mandatarios europeos condenaron el ataque como "un inaceptable acto que genera una escalada del conflicto”, y el principal enviado de política exterior de la Unión Europea resaltó que la respuesta del presidente ruso Vladímir Putin a la diplomacia fue “más misiles y destrucción”.
El ataque coincide además con un nuevo enfriamiento en las relaciones entre Moscú y Washington tras la condena rusa a la incautación por parte de Estados Unidos de un petrolero en el Atlántico Norte. También se produjo luego que el presidente estadounidense Donald Trump se dijo de acuerdo con un contundente paquete de sanciones destinado a paralizar económicamente a Rusia, que no ha dado ninguna muestra pública de estar dispuesta a ceder en sus demandas sobre Ucrania.
Edificios de apartamentos en Kiev se quedan sin calefacción
De acuerdo con las autoridades ucranianas, cuatro personas fallecieron y al menos 25 resultaron heridas en Kiev durante un ataque nocturno que alcanzó edificios residenciales.
Entre los fallecidos había un paramédico, dijo el jefe de la administración militar de la ciudad, Tymur Tkachenko. Cuatro médicos y un policía sufrieron heridas al tiempo que respondían a los ataques, explicaron las autoridades.
Aproximadamente la mitad de los edificios de apartamentos de la nevada Kiev —casi 6.000— se quedaron sin calefacción en medio de temperaturas diurnas de alrededor de menos 8 grados Celsius (17,6 Fahrenheit), explicó el alcalde de Kiev, Vitali Klitschko. También se interrumpió el suministro de agua.
Los servicios municipales restauraron la electricidad y la calefacción en instalaciones públicas, incluidos hospitales y salas de maternidad, utilizando unidades de calderas portátiles, detalló.
El operativo ruso causó daños en la embajada de Qatar en Kiev, apuntó Zelenskyy el viernes, agregando que el emirato ha desempeñado un papel clave en la mediación para el intercambio de prisioneros de guerra.
Zelenskyy pidió una “respuesta clara” de la comunidad internacional, especialmente de Estados Unidos, que, según él, Rusia se toma en serio.
Moscú dice que fue respuesta a ataque
El Servicio de Seguridad de Ucrania identificó restos del misil Oreshnik en la región de Leópolis, en el oeste del país. Fue lanzado desde el campo de pruebas de Kapustin Yar en Rusia, cerca del Mar Caspio, en el suroeste de Rusia, y tuvo como objetivo infraestructura civil, de acuerdo con los investigadores.
El Ministerio de Defensa de Rusia indicó que el ataque fue una represalia por lo que afirma que fue un operativo ucraniano con drones contra una residencia de Putin el mes pasado. Ucrania y Trump han rechazado la afirmación rusa sobre el ataque a la residencia de Putin.
El Kremlin no especificó dónde impactó el Oreshnik, pero la prensa rusa y blogueros militares apuntaron que tuvo como objetivo una enorme instalación subterránea de almacenamiento de gas natural en la región de Leópolis. Se cree que la ayuda militar extranjera para Ucrania pasa por esa región, que limita con Polonia.
Putin había manifestado que el Oreshnik se dirige a sus objetivos a Mach 10, “como un meteorito”, y que es inmune a cualquier sistema de defensa antimisiles. Según el mandatario, emplear varios en un operativo convencional podrían ser tan devastador como lanzar un ataque nuclear, y advirtió a Occidente que Rusia podría usar el Oreshnik contra aliados de Kiev que facilitan los ataques en territorio ruso con sus misiles de mayor alcance.
La inteligencia ucraniana sostiene que el misil cuenta con seis ojivas, cada una de ellas con seis submuniciones.
Rusia probó por primera vez el Oreshnik en la ciudad ucraniana de Dnipro en noviembre de 2024. Según los analistas, ofrece al Kremlin un nuevo elemento de guerra psicológica, inquietando a los ucranianos y asustando a los países occidentales que suministran armamento a Ucrania.
Ucrania busca el apoyo internacional
El ministro ucraniano de Relaciones Exteriores, Andrii Sybiha, dijo que Kiev iniciará medida internacionales en respuesta al uso del misil, incluyendo una reunión urgente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y otra del Consejo Ucrania-OTAN.
“Un ataque tan cerca de la frontera de la UE y la OTAN es una grave amenaza para la seguridad en el continente europeo y una prueba para la comunidad transatlántica. Exigimos respuestas contundentes a las acciones imprudentes de Rusia”, afirmó en una publicación en X.
Por su parte, el papa León XIV, hablando en el Vaticano, instó a la comunidad internacional a seguir presionando por la paz y poner fin al sufrimiento en Ucrania.
“Ante esta trágica situación, la Santa Sede reitera firmemente la necesidad urgente de un alto el fuego inmediato y de un diálogo motivado por una búsqueda sincera de caminos hacia la paz”, dijo el pontífice a los embajadores en el Vaticano de todo el mundo.
Los mandatarios del Reino Unido, Francia y Alemania dijeron que hablaron sobre el ataque y lo consideraron “inaceptable”.
La jefa de política exterior de la UE, Kaja Kallas, afirmó que el lanzamiento del Oreshnik fue “un aviso para Europa y para Estados Unidos”.
“Putin no quiere la paz, la respuesta de Rusia a la diplomacia son más misiles y destrucción”, escribió Kallas en las redes sociales.
Ataques en Kiev impactan edificios residenciales
En Kiev, varios distritos se vieron afectados por el ataque, agregó Tkachenko. En el distrito de Desnyanskyi, un avión no tripulado se estrelló en el tejado de un edificio de varios pisos. En otro punto del mismo vecindario, las dos primeras plantas de un edificio residencial resultaron dañadas.
En el distrito de Dnipro, partes de un dron causaron daños un edificio de varias alturas en el que se desató un incendio.
Las ventanas de Dmytro Karpenko se rompieron durante el operativo ruso en Kiev. Cuando vio que la casa de su vecino estaba en llamas, salió corriendo para ayudarlo.
“Lo que Rusia está haciendo, por supuesto, demuestra que no quiere la paz. Pero la gente realmente quiere la paz, la gente está sufriendo, está muriendo”, dijo el hombre, de 45 años.
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