Este viernes 26 de junio, la Junta de Educación del Estado de Texas decidirá si aprueba una iniciativa para que las historias de la Biblia formen parte de las lecturas obligatorias en las escuelas públicas del estado, de acuerdo con información de AP.
Desde que asumió la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump y los republicanos se han comprometido "a proteger y ampliar la expresión religiosa en las escuelas públicas de todo el país". Y es que Texas, un estado gobernado por los republicanos, suele marcar la agenda política nacional. Además, alberga aproximadamente a "uno de cada diez estudiantes de escuelas públicas en Estados Unidos".
Texas también se convirtió en 2023 en el primer estado en "permitir la contratación de capellanes para brindar orientación a los estudiantes". Al siguiente año, entró en vigor una disposición impulsada por los republicanos que exigía la exhibición de los Diez Mandamientos en las escuelas públicas. Aunque, gracias a una demanda, algunos distritos pudieron retirarlas.
La propuesta contempla la inclusión de diversos relatos bíblicos adaptados a cada nivel escolar.
Los alumnos leerían cuentos ilustrados inspirados en historias como David y Goliat, Daniel en el foso de los leones y pasajes sobre Jesús. También se consideró un libro sobre el Arca de Noé, aunque posteriormente fue retirado de la lista de lectura para primer grado.
Los estudiantes leerían fragmentos del Nuevo Testamento, incluidos extractos de sermones de Jesús y enseñanzas sobre la fe y la vida espiritual. Además, algunas lecturas buscarían establecer vínculos entre acontecimientos bíblicos e hitos históricos como el Holocausto.
Los alumnos tendrían acceso a textos más complejos y de análisis, entre ellos la parábola del hijo pródigo, pasajes del Libro de Job y el relato de Adán y Eva.
La propuesta para incluir historias de la Biblia en las escuelas públicas de Texas ha generado opiniones divididas.
Por un lado, quienes la respaldan sostienen que las tradiciones judeocristianas fueron fundamentales para la fundación de Estados Unidos y consideran que esa influencia debería reflejarse en los planes de estudio de las escuelas públicas.
Por otro, los opositores argumentan que la medida viola la separación constitucional entre Iglesia y Estado, carece de diversidad y favorece al cristianismo por encima de otras religiones.