Siete estados del sur de Estados Unidos, incluyendo Texas -el segundo más poblado del país- se preparan para la llegada de una tormenta de nieve este fin de semana que ha puesto ya en alerta a las autoridades.
Según las predicciones del Servicio Nacional de Meteorología (NWS, por sus siglas en inglés), se espera que una tormenta invernal de gran alcance genere fuertes nevadas, aguanieves y lluvia peligrosa en un área desde que va de las Montañas Rocosas y las Llanuras del sur hasta el centro-sur del país a partir de este viernes.
En concreto, la tormenta afectará a los residentes de Texas, Oklahoma, Louisiana, Arkansas, Misisipi, Alabama y Tennessee.
En Texas, la agencia emitió una alerta para toda la región central y norte del estado que entrará en vigor a partir del viernes en la tarde hasta el sábado en la noche.
En el anuncio, el NWS avisa que las carreteras, "especialmente puentes y pasos elevados" probablemente "se volverán peligrosas" debido a las temperaturas. A su vez, señalan que la acumulación de hielo en líneas eléctricas traerá la posibilidad de "cortes de energía".
"El frío extremo se volverá una amenaza para la vida y probablemente dañará tuberías sin protección, además de poner en riesgo al ganado", detalló el centro este miércoles.
El gobernador de Texas, Greg Abbott, activó ayer el estado de emergencias y alertó a las diferencias agencias gubernamentales para responder frente a la tormenta.
Por su parte, el Consejo de Fiabilidad Eléctrica de Texas (ERCOT), el organismo encargado de gestionar la mayor parte de la red eléctrica del estado, señaló en un comunicado este lunes que prevé tener un suministro suficiente.
"ERCOT continuará desplegando todos los recursos disponibles para gestionar la red de manera confiable y coordinar estrechamente con la Comisión de Servicios Públicos, los proveedores de generación y las empresas de transmisión", indicó la agencia en el comunicado.
En 2021, la tormenta invernal Uri, provocó la peor crisis energética del estado, dejando más de 4.5 millones de personas sin electricidad, algunos hasta por una semana. Las bajas temperaturas también afectaron el suministro de agua, dejando a miles sin acceso a agua potable. Al menos 246 personas murieron tras el paso del temporal, según cifras oficiales.