La ex primera dama recordó el jueves a su madre como “un rayo de luz en los días más oscuros” durante un funeral en una iglesia no lejos de la finca de la familia en Mar-a-Lago.

La ex primera dama dijo que siempre encontró paz en presencia de su madre, Amalija Knavs, de 78 años, y que su madre siempre estaba ahí para escucharla.

“En su presencia, el mundo parecía brillar con resplandor y alegría”, dijo Melania Trump durante su panegírico, al tiempo que su esposo, el expresidente Donald Trump, estaba sentado cerca. “Nuestro vínculo era inquebrantable”.

La ex primera dama dijo que su madre celebró los triunfos de su familia y los apoyó en tiempos difíciles. Subrayó que recordará las risas que acompañaron los viajes con su madre, su padre y su hermana y las “conversaciones que fluían sin esfuerzo con gracia y encanto”.

GALERÍA.

“Descansa en paz, mi madre adorada”, dijo Melania Trump antes de bajar del púlpito.

Luego se paró frente al ataúd de su madre, se llevó los dedos a los labios y los colocó sobre el ataúd.

Entre los invitados que llegaron antes del funeral privado para Knavs en la Iglesia Episcopal de Bethesda-by-the-Sea se encontraban dos de los hijos de Donald Trump de matrimonios anteriores, Tiffany Trump e ; el marido de Ivanka Trump, Jared Kushner; y los senadores republicanos Rick Scott de Florida y Lindsey Graham de Carolina del Sur.

La iglesia es donde Trump y su esposa se casaron en 2005. Knavs murió el 9 de enero en Miami después de una enfermedad no revelada.

A media mañana, una carroza fúnebre se detuvo frente a la iglesia, seguida de una camioneta en que viajaban el ex presidente y la primera dama y otros dos vehículos del Servicio Secreto.


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