La abierta disputa entre Irán,, la FIFA y el presidente estadounidense Donald Trump en torno a la Copa del Mundo se trasladó el martes a México, donde la presidenta Claudia Sheinbaum se mostró receptiva a la sugerencia de diplomáticos de la República Islámica de llevar los partidos de Irán programados para junio a su país.

La embajada de Irán en México informó que el país está negociando con la FIFA para mudar los tres partidos de Irán en la fase de grupos de Estados Unidos a México, después de que Trump desalentara al equipo de asistir al torneo, al citar cuestiones de seguridad.

Ya era incierto si tales conversaciones estaban siquiera ocurriendo antes de que la FIFA declarara que no se tenían planeados cambios tan drásticos en la historia de la Copa del Mundo para un calendario de juegos que fue acordado hace tres meses.

A Sheinbaum se le preguntó al respecto el martes durante su rueda de prensa diaria.

“Lo están viendo con la FIFA si es factible", declaró la mandataria. "Se está viendo y en su momento lo informaríamos. México pues tiene relación con todos los países del mundo. Entonces, vamos a ver que establece la FIFA y a partir de ahí pues se informaría”.

En un comunicado, la FIFA señaló que está “en contacto regular con todas las asociaciones miembro participantes, incluida (la República Islámica de) Irán, para hablar sobre la planificación de la Copa Mundial de la FIFA 2026. La FIFA espera con interés que todos los equipos participantes compitan conforme al calendario de partidos anunciado el 6 de diciembre de 2025”.

El inicio de los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero, que mataron al líder supremo de la república islámica, el ayatolá Ali Khamenei, y a otros altos funcionarios, sembró de inmediato dudas sobre que la selección nacional viajara para disputar al menos tres partidos del Mundial en Estados Unidos, que coorganiza el evento deportivo global más visto junto con México y Canadá.

¿IRÁN CANCELÓ SU PARTICIPACIÓN EN EL MUNDIAL DE FUTBOL?

La federación de Irán no ha cancelado su inscripción al Mundial ante la FIFA, aunque comentarios oficiales han sugerido de distintas maneras que Estados Unidos no puede o no quiere garantizar la llegada segura de la delegación y su alojamiento.

Desde la semana pasada, Trump ha dicho en distintos momentos que “realmente no le importa” si el equipo de Irán acuda, que sería bienvenido y tratado como estrellas, y que la seguridad de los jugadores estaba en riesgo.

En declaraciones publicadas a última hora del lunes en el sitio web de la embajada, el embajador de Irán en México, Abolfazl Pasandideh, instó a la FIFA a trasladar los partidos del equipo a México, al afirmar que Estados Unidos no estaba cooperando con las visas.

“Queremos mucho al pueblo mexicano y, para nosotros, la mejor situación es que nuestros partidos se jueguen en México”, citó la agencia estatal de noticias IRNA.

Un portavoz del gobierno iraní y el propio equipo han dicho en los últimos días que corresponde a la FIFA y a Estados Unidos mantener a la selección a salvo durante el Mundial. Irán tiene planeado instalarse en un campamento en Tucson, Arizona.

La embajada de Pasandideh en Ciudad de México también publicó un comunicado atribuido al presidente de la federación nacional de fútbol, Mehdi Taj, en el que se afirma que Irán quiere sacar sus partidos de Estados Unidos.

“Cuando Trump ha declarado claramente que no puede garantizar la seguridad de la selección nacional iraní, definitivamente no viajaremos a Estados Unidos”, indico el comunicado. “Estamos negociando con la FIFA para que los partidos de Irán en la Copa Mundial se celebren en México”.

Irán tiene programado jugar contra Nueva Zelanda el 16 de junio y contra Bélgica el 21 de junio en Inglewood, California, antes de cerrar la fase de grupos en Seattle ante Egipto el 26 de junio.

Trasladar los partidos sería algo notable a menos de tres meses del Mundial y corre el riesgo de ser considerado un fracaso en la historia de la organización del torneo.

Además, no es algo que contemple el primer rival de Irán.

“Tampoco lo veo ni remotamente factible” dijo el director ejecutivo de la federación de fútbol de Nueva Zelanda, Andrew Pragnell el lunes sobre trasladar partidos programados a otro país. Se han vendido decenas de miles de entradas para los partidos de Irán, incluidas a aficionados visitantes que han reservado vuelos a Estados Unidos.

“Al intentar mover el calendario de partidos, en realidad se crean más problemas más adelante. No creo que vaya a ocurrir”, declaró Pragnell al medio neozelandés Stuff.

La federación belga de fútbol declinó hacer comentarios el martes.

Trump dijo la semana pasada que el equipo de Irán era bienvenido al Mundial pese a la guerra en curso en Oriente Medio, pero que “realmente no cree que sea apropiado que estén allí, por su propia vida y seguridad”.

Irán ha enviado señales contradictorias sobre su participación en el torneo después de que Estados Unidos e Israel lanzaran ataques que mataron al líder supremo de la república islámica, el ayatolá Ali Jamenei, y a decenas de otras figuras de alto rango.

El ministro de Deportes, Ahmad Donyamali, declaró a la televisión estatal la semana pasada que no era posible jugar “debido a los actos malvados que han cometido contra Irán”.

Pero tras la publicación de Trump, la selección nacional afirmó en Instagram que “nadie puede excluirla” del torneo, y un portavoz del gobierno en Teherán subrayó que era responsabilidad de la FIFA y de Estados Unidos, como país coanfitrión, mantener a los jugadores a salvo y seguros.

“La FIFA es la organizadora del Mundial”, declaró el portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán, Esmail Baghaei. “Cuando se emiten advertencias al más alto nivel sobre que el entorno no es seguro para los futbolistas iraníes, esto indica que el país anfitrión aparentemente carece de la capacidad y la habilidad para proporcionar seguridad para un evento deportivo tan importante”.

El fútbol se sigue con pasión en Irán, una nación de más de 90 millones de personas que se ha clasificado a siete Mundiales masculinos y a cada una de las últimas cuatro ediciones. El equipo ocupa el puesto número 20 del mundo en el ranking de la FIFA y, en Asia, sólo está por detrás de Japón.

La FIFA no ha hecho comentarios en los últimos días más allá de una publicación en Instagram del presidente Gianni Infantino la semana pasada, en la que dijo que había recibido garantías de Trump de que Irán era bienvenido en el torneo.

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