La prensa inglesa coincide en que la selección de su país quedó hoy "con el corazón roto" tras la derrota ante , que consideran merecida, en las primeras reacciones tras un dramático partido que se decidió a favor de la albiceleste en los últimos minutos.

El hecho de que Inglaterra fuera ganando el partido por 1 a 0 durante treinta minutos hace más amarga la derrota de los ingleses, que se veían el próximo domingo peleando el título mundial contra España, pero el comentarista de la BBC que transmitía el partido subrayó que no cabía sino "rendirse con admiración" ante la garra argentina, que nunca dio el partido por perdido.

"Martínez (el autor del gol de la victoria) rompe los corazones de Inglaterra en el tiempo de descuento", titula la BBC su crónica del partido, y del mismo modo The Guardian escribe: "Los corazones de Inglaterra, rotos tras dos goles tardíos de Argentina".

VIDEO. LA REACCIÓN DE BELLINGHAM TRAS DERROTA CON ARGENTINA

"The Times" no duda en apuntar al verdadero autor de la victoria: "Inglaterra expulsada por un Messi mágico", titula, y su texto traza una comparación admirativa con el mítico partido Inglaterra-Argentina de 1986: "Una vez más en esta tesitura, Dios -su fútbol, y no su mano en esta ocasión- apareció y bendijo a su equipo".

El sensacionalista The Sun destaca por su parte en la portada: "Otro Messi sensacional", y ya apunta algunos dardos contra el entrenador de Inglaterra, el alemán Thomas Tuchel, cuyo puesto se adivina en la cuerda floja: "La rabia de los fans se dirige contra Tuchel por sus cobardes cambios (de jugadores)", escribe.

El tabloide Daily Mail describe por su parte cómo esta derrota dejó a los jugadores ingleses sollozando en el césped, mientras que el muy querido David Beckham, que contempló el partido desde la tribuna, también se llevó las manos a la cara, aparentemente destrozado, al final del encuentro.

Un jarro de agua fría ante las pantallas gigantes

Las calles inglesas habían vivido en los últimos días un "revival" patriótico de banderas, gorros y parafernalia con la cruz de San Jorge, y numerosos pubs se habían engalanado para la ocasión, soñando con repetir la hazaña de 1966, cuando Inglaterra conquistó su primer y único título mundial.

En el Box Park de Wembley se habían dado cita miles de aficionados, ataviados todos con camisetas y todo tipo de símbolos ingleses en este mercado gastronómico habilitado para la ocasión con una pantalla gigante que atrajo a jóvenes y adultos.

Los ánimos eran festivos al comenzar el partido, con gritos de EN-GLAND, EN-GLAND, y se animaron aún más con el gol de Anthony Gordon que daba momentáneamente la victoria a los ingleses: voló la espuma de la cerveza y las camisetas que volaban por los aires, según pudo comprobar Efe.

Sin embargo, los últimos treinta minutos de apabullante dominio argentino, con los ingleses atrincherados en su portería, fueron apagando el entusiasmo, que se vino abajo con los goles casi seguidos de Argentina.

La fiesta decayó de inmediato y algunos aficionados ni siquiera quisieron esperar al pitido final, marchándose cabizbajos antes de ese momento. En silencio, terminó la ilusión de una Inglaterra que sueña más alto en su campeonato de la Premier que con los rendimientos de su selección.

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