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Identificar si una relación es realmente sana puede ser un desafío, especialmente cuando venimos de experiencias complicadas o patrones que nos hacen dudar. Aunque ninguna relación es perfecta, los expertos coinciden en que las más estables y duraderas se construyen sobre pilares como el respeto, la comunicación y la confianza.
¿Qué es una relación sana?
De acuerdo con Cleveland Clinic, una relación saludable se sostiene en empatía y amabilidad, confiabilidad y compromiso, respeto mutuo por los límites, trabajo en equipo y valores y objetivos similares. Como subraya la piscoterapeuta Natacha Duke, “la clave es que exista un nivel razonable de confianza y que ambos sientan que la otra persona los priorizará y cumplirá su palabra en todo momento”.
También advierte que “las relaciones pueden resultar familiares, pero eso no significa que sean sanas”; por eso, la introspección y el manejo constructivo del conflicto son esenciales: “Habrá momentos difíciles en toda relación, pero creo que lo importante es cómo se afronta”
12 señales de que estás en una relación sana, según Cleveland Clinic
1) Respeto y límites claros
Respetan el espacio, las emociones y las prioridades del otro (amistades, familia, tiempo personal). “En una relación sana, se crean espacios para el otro, para sus emociones y para nutrir y cultivar otros aspectos de la vida del otro”, dice Duke. Los límites saludables también aplican en lo íntimo: nadie debe sentirse presionado o avergonzado.
2) Confianza que se construye con el tiempo
La confianza abarca desde lo emocional hasta decisiones de vida. “Con el tiempo, vas confiando cada vez más en esta nueva persona, o bien, con el tiempo, vas desconfiando de ella”. Más allá de la “luna de miel”, confiar sin dudar es una señal clave.
3) Comunicación en los momentos difíciles
No basta con llevarse bien en lo bueno; lo decisivo es cómo conversan bajo presión: expresan sentimientos, escuchan activamente y buscan soluciones. “No siempre tienen que estar de acuerdo, pero siempre pueden ser buenos y amables el uno con el otro y siempre pueden intentar comprender al otro”.
4) Aceptan estar en desacuerdo
El desacuerdo no rompe el vínculo cuando hay respeto y búsqueda de acuerdos. “Si pueden superar las dificultades juntos, eso genera confianza, y cuanto más construyan esa confianza juntos, más fuertes se volverán”.
5) Practican el perdón
No hay relación perfecta; perdonar es signo de amor y madurez. Si cuesta dejar ir el rencor, la terapia cognitivo-conductual puede ayudar con disparadores y mecanismos de afrontamiento.
6) Compromiso equilibrado
Evitan relaciones unilaterales. Duke sugiere una “prueba de realidad”: “¿Es cierto que tengo más peso que la otra persona?” Hablarlo ayuda a recalibrar esfuerzos. En vínculos sanos, los aportes se compensan a lo largo del tiempo.
7) Amabilidad constante (sobre todo en días malos)
La amabilidad se nota en la seguridad, el apoyo y el sentirse priorizado. Implica disculparse, escuchar y regular la reactividad. “Debe haber una cierta cantidad de respeto mutuo y empatía hacia el otro, incluso cuando no estás teniendo un buen día”.
8) Disfrutan juntos y apoyan sus metas individuales
Comparten intereses y también respaldan el crecimiento personal (por ejemplo, entrenar para una maratón). Negocian sin que todo parezca sacrificio. “Hay que encontrar maneras de llegar a acuerdos sin que parezca una lucha o un sacrificio”.
9) Deciden en equipo
Antes de compras o decisiones importantes, consultan y valoran la opinión del otro. Se ven como socios en lo bueno, lo malo y lo feo.
10) No evitan las conversaciones difíciles
Abordan los temas tensos con intención y autorreflexión. “Es necesario cierto nivel de autocomprensión para que nuestras relaciones sean saludables, y todos tenemos temas delicados”. Establecer y respetar límites protege a ambos.
11) Te sientes bien contigo y mantienes tu independencia
Reflexionas sobre tus patrones (qué te hiere o activa) y los comunicas con responsabilidad: “Déjame ayudarte a entender por qué es un problema para mí”. El amor propio y los proyectos personales fortalecen la pareja.
12) Hay comodidad incluso cuando no están “conectados”
No necesitan impresionar todo el tiempo. La vulnerabilidad profundiza la intimidad: “Para disfrutar de una relación sana, necesitamos estar preparados para ser vulnerables el uno con el otro”.
Duke recomienda revisar periódicamente si la confianza crece y si ambos están recibiendo lo que necesitan: “¿Hay algo que no estás consiguiendo y que necesitas? ¿Hay algo que no estás haciendo y que tu pareja necesita?” Conversar de forma regular —incluso informalmente— alinea objetivos y valores: “Rara vez se puede sobrecomunicar cuando se trata de cómo te sientes”.
Una relación sana no es perfecta ni “fácil” todo el tiempo: requiere trabajo, autoconocimiento, amabilidad, acuerdos y una confianza que se construye día a día.
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