Cada vez más personas buscan alejarse de los destinos saturados y prefieren experiencias más íntimas, donde la conexión con la naturaleza sea real y no se vea interrumpida por largas filas o grandes concentraciones de turistas.
Un estudio reciente realizado por Intrepid Travel revela este cambio de mentalidad: los viajeros están dejando atrás los parques nacionales más populares para explorar lugares menos concurridos, pero igualmente impresionantes. La razón es clara: desean calma, autenticidad y espacios donde puedan disfrutar del entorno sin aglomeraciones.
Los datos de la encuesta confirman esta tendencia:
65% de los estadounidenses considera que un parque menos visitado ofrece una experiencia más enriquecedora que uno muy famoso.
72% cree que el exceso de turistas afecta negativamente el viaje.
92% estaría dispuesto a cambiar sus hábitos para combatir el turismo masivo.
80% quiere descubrir destinos poco visibles en redes sociales.
57% busca salir de las rutas turísticas tradicionales.
50% prioriza la tranquilidad y el contacto con la naturaleza.
Este giro ocurre en un contexto donde parques icónicos como Yosemite, Glacier o Arches enfrentan niveles históricos de visitantes, lo que ha intensificado el debate sobre la sostenibilidad y el manejo del turismo.
Para quienes quieren evitar el bullicio sin sacrificar paisajes espectaculares, expertos en turismo han identificado varios parques nacionales que combinan belleza natural con menor afluencia:
Conocido como los “Alpes americanos”, este parque ofrece montañas escarpadas, glaciares y lagos cristalinos. A pesar de su espectacularidad, recibe muchos menos visitantes que otros parques del oeste.
Un destino volcánico con géiseres, fumarolas y pozas de lodo burbujeante. Aunque sus paisajes recuerdan a Yellowstone, sigue siendo uno de los parques más subestimados.
Frecuentemente opacado por Zion y Arches, este parque alberga cañones coloridos y formaciones rocosas imponentes que lo convierten en un tesoro oculto del desierto.
Ideal para quienes buscan aislamiento. Sus vastos paisajes ofrecen una sensación de inmensidad y libertad, con menos visitantes que su vecino más famoso.
Hogar de gigantes secuoyas y paisajes montañosos, ofrece experiencias similares a Yosemite, pero sin las grandes multitudes.
Uno de los destinos más majestuosos del país. Su enorme extensión permite vivir la naturaleza en estado puro, con una sensación de soledad difícil de encontrar en otros parques.
Para expertos en turismo, este fenómeno refleja una transformación más profunda. Los viajeros ya no solo buscan “lugares famosos”, sino experiencias significativas que les permitan reconectar con el entorno.
Además, promover destinos menos concurridos ayuda a distribuir mejor el flujo de visitantes y a proteger ecosistemas que están bajo presión en sitios más populares.
Si quieres sumarte a esta tendencia y disfrutar de parques más tranquilos, especialistas recomiendan:
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