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Una nueva polémica rodea a la familia real británica tras la difusión de versiones que apuntan a una presunta separación entre la reina Isabel II y el príncipe Felipe antes del fallecimiento del duque en abril de 2021. Aunque durante décadas fueron considerados uno de los matrimonios más sólidos de la realeza, recientes revelaciones han despertado dudas sobre la verdadera naturaleza de su relación en los últimos años.
De acuerdo con el libro "Queen Elizabeth II" , escrito por el historiador Hugo Vickers, la pareja habría llevado vidas cada vez más independientes, especialmente después de que el príncipe Felipe se retirara de la vida pública en 2017. A partir de entonces, el entonces duque de Edimburgo pasó gran parte de su tiempo en la residencia de Sandringham, mientras que la monarca británica continuó con sus compromisos oficiales en el Castillo de Windsor y otras sedes reales.
RadarOnline dio a conocer los testimonios que se publicaron en dicho libro, los cuales señalan de qué forma se dio esa “separación”. “La frase 'en cierto sentido, se habían separado' en el libro de Hugo refleja una realidad que se había desarrollado silenciosamente con el tiempo: sus vidas se habían vuelto cada vez más independientes, incluso mientras su vínculo permanecía intacto”, precisó la fuente, quien explicó que “no fue una separación formal, sino más bien un reflejo de cómo eligieron vivir en sus últimos años, con Felipe retirándose a Wood Farm y la Reina continuando con sus deberes en otros lugares".
Una persona cercana a la familia real comentó: "Desde hace tiempo existe un entendimiento en los círculos reales de que su relación evolucionó hacia algo más distante en términos prácticos, aunque emocionalmente siguieran conectados".
Por su parte, Vickers escribió: "La reina dejó que el duque hiciera exactamente lo que quisiera. Fue muy feliz en Wood Farm, en la finca de Sandringham". De igual forma, relató que Felipe dedicó su tiempo a leer, pintar y conducir carruajes.
También dijo: “De vez en cuando, la reina viajaba en tren a Norfolk para pasar el fin de semana (...) en cierto modo, se habían distanciado”. El libro sugiere que este arreglo entre ambos reflejaba tanto el deseo de Felipe de una vida más tranquila como el compromiso constante de Isabel con su papel.
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