El príncipe William ha decidido blindarse ante posibles nuevas polémicas desatadas por Harry y su cuñada Meghan Markle y, según reportes recientes, amplió su equipo de comunicaciones justo antes del esperado regreso del príncipe Harry, al Reino Unido junto a su familia.
Según se comenta, el nuevo movimiento es visto como una estrategia preventiva para proteger su imagen y la de la monarquía en un momento de alta tensión mediática.
De acuerdo con información difundida por medios estadounidenses, el heredero al trono incorporó a Liza Ravenscroft, una experimentada operadora de comunicaciones con amplio prestigio en el manejo de crisis y fuertes vínculos con el entorno real.
Ravenscroft cuenta con una trayectoria sólida y cercanía con Julian Payne, exsecretario de comunicaciones del rey Carlos III y la reina Camila. Fuentes citadas por el medio GB News señalan que su llegada no sería casual, sino parte de una mayor coordinación entre el Palacio de Kensington y el Palacio de Buckingham para evitar las nuevas polémicas y escándalos que traerían consigo los duques de Sussex en su posible regreso a Inglaterra.
Una fuente cercana explicó que este ajuste ocurre en un momento “turbulento”, mientras Buckingham comienza a pensar seriamente en la eventual sucesión de William, una vez que Carlos III fallezca, por lo que mantener una narrativa ordenada y sin sobresaltos resulta clave, en especial porque estarían de regreso los Sussex, quienes han volcado la reputación de la familia real con un sinfín de declaraciones en su contra desde que abandonaron la institución en 2020.
La nueva integrante del equipo tiene fama de ser una auténtica “apagafuegos” mediática. En su historial profesional destaca su capacidad para ayudar a clientes de alto perfil a superar escándalos “con el mínimo impacto”, desde boicots y acusaciones delicadas hasta riesgos de seguridad y crisis éticas.
Ravenscroft, ex periodista de la BBC, se define como una figura “confiable y positiva”, capaz de defender y persuadir con la misma soltura, una habilidad especialmente valiosa en ambiente mediático que rodea a la familia real.
Desde el Palacio de Kensington, sin embargo, han intentado bajar el tono a las especulaciones. Una fuente aseguró que la contratación “no está relacionada con la gestión de crisis”, sino con tareas habituales de relación diaria con la prensa, y recordó que los equipos de comunicación reales suelen tener perfiles muy diversos.
El refuerzo llega justo cuando Harry tiene previsto volver al Reino Unido para atender varios temas, uno de ellos es su asistencia a las audiencias judiciales contra Associated Newspapers, por presunta recopilación ilegal de información. Su visita promete reactivar el foco mediático sobre la monarquía.
Asimismo, se sabe que Meghan lo estaría acompañando próximamente en las celebraciones previas de los Juegos Invictus. Una fuente le dijo a The Sun que la duquesa visitará Reino Unido sólo si está asegurado una comitiva de seguridad para ella y Harry.
Por su parte, ha circulado información acerca de que la familia real está más abierta con la idea de recibir al príncipe de nueva cuenta como miembro activo luego haberse reunido el año pasado con su padre en Londres.
Todo esto ocurre mientras la Corona aún lidia con el desgaste provocado por escándalos previos, incluidos los que rodean a Andrew Mountbatten-Windsor por sus vínculos con el pedófilo Jeffrey Epstein y su red sexual.
En ese contexto, la decisión de William parece clara: anticiparse al escándalo y cerrar filas antes de que estalle la próxima tormenta mediática que termine por sepultar la confianza que tienen los británicos en la familia real.