En las dos semanas transcurridas desde que Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán, el presidente Donald Trump ha quedado cada vez más a la defensiva en el terreno político.
Se ha mostrado cada vez más irritado con la cobertura informativa y no ha logrado encontrar una explicación convincente de por qué inició la guerra —ni de cómo la terminará— para una población preocupada por las muertes de estadounidenses en el conflicto, el alza vertiginosa de los precios del petróleo y la caída de los mercados bursátiles. Incluso algunos de sus simpatizantes cuestionan su plan y su popularidad general está disminuyendo.
Por su parte, Moscú está recibiendo un impulso desde los primeros días de la guerra después que Trump flexibilizó las sanciones sobre algunos envíos de petróleo ruso. Eso, combinado con el aumento de los precios del crudo, socavó el esfuerzo de años por recortar la capacidad del presidente Vladímir Putin para librar la guerra en Ucrania.
Luego están los demócratas, que quedaron desorientados luego que Trump ganara las elecciones de 2024. Con el control del Congreso en juego en los comicios de medio mandato de noviembre, el partido se ha unido para oponerse a la estrategia de Trump hacia Irán y señalar la turbulencia económica como prueba de que los republicanos no han cumplido sus promesas de reducir los costos cotidianos.
“Creo que los demócratas están bien posicionados para este noviembre y las elecciones intermedias”, afirmó Kelly Dietrich, directora ejecutiva del National Democratic Training Committee, que capacita a simpatizantes del partido para postularse a cargos públicos y para integrar equipos de campaña.
Dietrich sostuvo que las últimas dos semanas muestran que el gobierno de Trump ha fallado en la planificación a largo plazo.
“Están improvisando, y el resto de nosotros estamos pagando el precio”, expresó.
Trump pasó horas en su club de golf en West Palm Beach, Florida, el sábado, antes de asistir a una recaudación de fondos a puerta cerrada para el super PAC de su MAGA Inc. en su propiedad de Mar-a-Lago.
El fin de semana pasado, también jugó al golf en otra de sus propiedades del sur de Florida un día después de presenciar la llegada solemne de los cuerpos de seis soldados de Estados Unidos muertos en la guerra con Irán. Ese número de fallecidos aumentó esta semana.
Trump se queja cada vez más de la cobertura mediática del conflicto y escribió el sábado: “Los medios en realidad quieren que perdamos la guerra”. Posteriormente, su regulador de radiodifusión amenazó con retirar licencias de transmisión a menos que “rectifiquen el rumbo”.
El presidente —que aparte de Israel, mantuvo a sus aliados al margen de sus planes de guerra contra Irán— también sugirió por primera vez que Estados Unidos tendrá que apoyarse en la comunidad internacional para ayudar a que los petroleros se desplacen por el estrecho de Ormuz, donde el transporte se ha visto gravemente interrumpido, lo que ha sumido a los mercados energéticos globales en una espiral.
Irán ha afirmado que planea mantener los ataques contra la infraestructura energética y usar su cierre efectivo del estrecho como palanca contra Estados Unidos e Israel. Por esa vía marítima fluye una quinta parte del petróleo comercializado en el mundo.
“Muchos países, especialmente aquellos que se ven afectados por el intento de Irán de cerrar el estrecho de Ormuz, enviarán buques de guerra, en conjunto con los Estados Unidos de América, para mantener el estrecho abierto y seguro”, escribió Trump el sábado, y luego añadió: “esto siempre debió haber sido un esfuerzo de equipo”.
No estaba claro, sin embargo, si ese impulso multinacional estaba listo para comenzar o si Trump sólo esperaba que pudiera ocurrir, ya que también escribió: “Ojalá China, Francia, Japón, Corea del Sur, el Reino Unido y otros, que se ven afectados envíen barcos a la zona para que el estrecho de Ormuz ya no” sea amenazado por Irán.
La Casa Blanca no ofreció más detalles ni aclaraciones sobre lo que significaba la publicación de Trump, pero otros países reaccionaron con cautela. Corea del Sur planea “coordinarse estrechamente y revisar cuidadosamente” los comentarios de Trump, y Japón está observando de cerca los acontecimientos. Pero el Ministerio de Defensa británico señaló el sábado que estaba “discutiendo con nuestros aliados y socios una serie de opciones para garantizar la seguridad de la navegación en la región”, sin dar detalles.
Trump había prometido al inicio de la guerra que buques navales de Estados Unidos escoltarían a los petroleros a través de la vía marítima. Pero eso aún no ha ocurrido.
“Ocurrirá pronto. Muy pronto”, insistió mientras abordaba el Air Force One para volar a Florida.
Aun así, las dudas sobre el estrecho siguen socavando la reciente proclamación de Trump durante un mitin en Kentucky de que: “Hemos ganado”.
“Ya saben, nunca te gusta decir demasiado pronto que ganaste. Ganamos”, manifestó. “Ganamos, en la primera hora, se acabó”.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos también anunció esta semana una exención de 30 días a las sanciones contra Rusia con el objetivo de liberar cargamentos de petróleo ruso varados en el mar para ayudar a aliviar la escasez de suministro causada por la guerra con Irán.
Eso ocurre pese a que analistas señalan que el aumento descontrolado de los precios del petróleo debido a bloqueos de producción en el golfo Pérsico está beneficiando a la economía rusa. Moscú depende en gran medida de los ingresos petroleros para financiar su guerra en Ucrania, y las sanciones eran un obstáculo cada vez mayor.
Algunos de los principales aliados de Washington han denunciado la medida por considerar que fortalece a Putin. El presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy calificó la flexibilización de sanciones como “no la decisión correcta” y dijo que “ciertamente no ayuda a la paz” porque conduce a un “fortalecimiento de la posición de Rusia”.
Al tiempo que las campañas electorales de los comicios de medio mandato comienzan a ganar fuerza, el viernes por la noche se le preguntó a Trump cuál era su mensaje para los votantes que creen que la gasolina está demasiado cara.
“Van a ver una disminución muy grande en los precios de la gasolina, el gas, cualquier cosa que tenga que ver con la energía, tan pronto como esto termine”, declaró Trump.
Aun así, el secretario de Energía, Chris Wright, dijo el domingo en el programa de NBC “Meet the Press” sobre los precios más altos de la energía: “Los estadounidenses lo están sintiendo ahora mismo” y lo sentirán “durante unas semanas más”.
Cuanto más se prolongue el conflicto, más marcadas serán las preguntas sobre las elecciones de medio mandato. El senador Rand Paul, republicano de Kentucky, sugirió en Fox News Channel esta semana que si los precios de la gasolina y el petróleo continúan altos “van a ver una elección desastrosa” para el Partido Republicano.
Irán también ha dividido incluso a la base del movimiento MAGA de Trump (siglas en inglés de "Hagamos grande a Estados Unidos otra vez”), entre quienes apoyan la intervención y otros que dicen que Trump hizo campaña explícitamente con la promesa de poner fin a las guerras.
Figuras destacadas de la derecha, como Tucker Carlson y Megyn Kelly, han criticado duramente a Trump. Trump, sin embargo, ha seguido insistiendo en que él creó el movimiento MAGA y que lo seguirá a cualquier parte, en cualquier tema.
La turbulencia política ha hecho que algunos demócratas pronostiquen que su partido podría lograr avances en las elecciones de medio mandato comparables a la “ola azul” de 2018 durante el primer mandato de Trump.
“Los demócratas solo tienen que seguir recordándole a la gente que él prometió bajar los precios, y todavía están subiendo”, dijo el estratega demócrata Brad Bannon sobre Trump. “Y ahora van a subir aún más porque los precios de la gasolina pueden aumentar los precios de todo lo demás, incluso en el supermercado”.