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Venta de plasma en Estados Unidos: cuánto pagan y qué tan seguro es

Conoce cuánto pagan por donar plasma en Estados Unidos, quiénes pueden hacerlo y los riesgos que advierten expertos en salud.

Venta de plasma en Estados Unidos: cuánto pagan, requisitos y qué tan seguro es. Foto: IA
12/02/2026 |13:23
María Alba
Editora Web Ver perfil

Durante los últimos años, en ha ido a la alza una práctica controversial en torno a la comercialización del plasma, obtenido de la sangre, para aumentar los ingresos de personas que enfrentan problemáticas económicas debido a los altos costos de vida e inflación.



Cada vez más estadounidenses, que se encuentran sin trabajo o no les alcanza el dinero para llegar a fin de mes, recurren a vender ciertos fluidos corporales como el plasma.

Estimaciones recientes indican que la población estadounidense de recursos limitados, principalmente jóvenes desempleados, estudiantes o en vulnerabilidad, vendió alrededor de 62.5 millones de litros de plasma el año pasado, generando cerca de 4.700 millones de dólares en ingresos para quienes participaron de esta actividad.

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Cabe destacar que en Estados Unidos, la venta de plasma es una práctica en crecimiento. Este fluido es un componente de la sangre rico en proteínas y anticuerpos que se transforma en productos médicos naturales para tratar enfermedades e inmunodeficiencias, hecho por lo que es una fuerte demanda en la industria farmacéutica.

De acuerdo con datos actualizados de la Corporación Federal de Seguro de Depósitos del gobierno de Estados Unidos (FDIC), en los centros de plasma se paga en promedio 50 dólares por donación (862 pesos mexicanos al cambio de hoy), según la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) se permite hacer donaciones hasta dos veces por semana; un donante puede ganar hasta 400 dólares (6 mil 897 pesos al cambio de hoy) por mes de forma legal. Estos datos están centrados únicamente en la venta de plasma, ya que la sangre no se paga en los centros de donación.

La FDIC apunta que el promedio de 400 dólares mensuales se asimila al monto promedio que se dan en préstamos bancarios de día de pago o sobre títulos de automóviles, por lo que le resulta más sencillo a los estadounidenses dar su plasma que empeñar sus propiedades.

Por su parte, el pago de 50 dólares por donación supera al salario mínimo federal por hora, que es de 7.25 dólares, por lo que se convierte en un negocio rápido y lucrativo para todas aquellas personas que acuden a vender su plasma.

A la par del aumento de venta también ha aumentado la cantidad de empresas y lugares que se dedican a pagar y comercializar posteriormente el plasma.

Entre el 2009 y el 2021, la cantidad de centros de plasma en Estados Unidos pasó de 300 a más de 1000, dominadas por corporaciones internacionales como Grifols de España, CSL Plasma de Australia, Biolife Plasma de Japón, y Octapharma de Suiza, por mencionar algunos.

Las principales ubicaciones donde aumentó la cantidad de dichos espacios son Illinois, Michigan, Florida, Nueva York, Ohio e Indiana, según los últimos datos de la FDIC.

La fuerte demanda de plasma en Estados Unidos también se ve reforzada por el hecho de que este país concentra una gran parte de la producción mundial, representando una porción significativa de los productos plasmáticos usados globalmente.

Productos derivados del plasma son esenciales en los tratamientos modernos para numerosas , lo que convierte a la recolección remunerada en un negocio lucrativo para las empresas y atractivo para los donantes.

¿Qué pasa si un donante dona plasma con frecuencia? ¿Hay riesgos para su salud?

Esta práctica ha generado debate ético y de salud. Aunque proporciona ingresos adicionales para algunos, expertos señalan riesgos si se dona con demasiada frecuencia y cuestiones sobre si la compensación monetaria puede llevar a personas económicamente vulnerables a priorizar el ingreso sobre su bienestar a largo plazo.

De acuerdo con la FDA, los donadores frecuentes pueden llegar a presentar algunas complicaciones físicas, como el agotamiento de proteínas y electrolitos, lo que ocasiona fatiga o mareos.

A largo plazo se tiene que monitorear los niveles de proteínas y hierro, en especial previo a la donación, si bien el cuerpo regenera los nutrientes, los niveles bajos pueden influir en la capacidad de donar.