Si eres de las personas que viajan con medio botiquín desinfectante en la mochila, gel antibacterial en cada bolsillo.toallitas para limpiar la bandeja del avión y más, quizá este dato te tome por sorpresa.
Porque, aunque tengas una rutina de limpieza casi militar, hay un objeto que probablemente olvidas desinfectar… Y resulta ser el más sucio de todos.
En un reciente análisis publicado por JRPass.com, la empresa detrás del reconocido Japan Rail Pass, se reveló qué artículos comunes de viaje acumulan más bacterias después de una aventura lejos de casa.
El equipo realizó un experimento de cultivo microbiano utilizando placas de Petri con agar nutritivo, una mezcla que permite el crecimiento de bacterias y hongos. El objetivo: averiguar qué tocamos durante un viaje y qué tansucio regresa con nosotros.
El estudio tomó muestras de seis objetos que prácticamente todos usamos al viajar: teléfonos móviles, ropa usada en el aeropuerto, zapatos, equipaje de mano, maletas documentadas y pasaportes. Además, recolectaron tres muestras por categoría para obtener resultados consistentes.
La sorpresa llegó al analizar los cultivos. Según JRPass, el elemento más contaminado no es la ropa ni el celular —que muchos consultamos cada minuto—, sino el pasaporte. Ese mismo que entregas a múltiples manos, apoyas en mostradores dudosos, guardas en bolsillos y manipulas sin pensarlo dos veces.
El experimento utilizó la medición de unidades formadoras de colonias (UFC), un método científico que calcula cuántas bacterias pueden crecer en una superficie. Mientras más UFC, mayor presencia microbiana.
Los resultados fueron contundentes:
La diferencia es tan amplia que el pasaporte supera por más de cuatro veces al segundo lugar. Y no, esto no significa que debas temerle o dejar de usarlo, pero sí apunta a que es un artículo mucho más expuesto de lo que imaginamos.
La doctora Primrose Freestone, profesora asociada de microbiología clínica en la Universidad de Leicester, lo explica claramente:
"Es bien sabido que nuestras manos están muy colonizadas por las bacterias y los hongos (y algunos virus) que normalmente viven en ellas".
Al manipular el pasaporte una y otra vez —y además permitir que agentes de migración, personal de aerolíneas o trabajadores de hoteles también lo hagan—, se convierte en un auténtico imán de microorganismos. Freestone añade:
"Cuanto más se manipule un pasaporte por las manos de diferentes personas, mayor será la variedad de bacterias, hongos e incluso virus".
La buena noticia es que no necesitas un laboratorio en casa para reducir riesgos. La especialista recomienda:
Pero sobre todo, destaca un recordatorio básico y efectivo:
"Lavarse bien las manos con agua y jabón, o usar un gel hidroalcohólico, es una de las maneras más sencillas y eficaces de reducir la posible exposición".
Los aeropuertos, explica, son espacios de contacto masivo: mostradores, barandales, bandejas de seguridad, manijas y por supuesto, el famoso pasaporte, que pasa de mano en mano durante el viaje.
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