Bajo las aguas del noroeste de Estados Unidos, una gigantesca falla acumula tensión desde hace siglos. Ahora, científicos han descubierto una red de conductos ocultos que podría ayudar a explicar cómo se comporta una de las zonas sísmicas más peligrosas del planeta. ¿Qué encontraron? ¿Habrá un importante sismo pronto?
La investigación, publicada en la revista Science, identificó conductos dentro de la zona de subducción de Cascadia por los que circulan fluidos calientes, un proceso que podría debilitar la falla y modificar la forma en que eventualmente se libera la tensión acumulada.
Dicha zona de subducción es una falla de aproximadamente 1,127 kilómetros que se extiende desde el norte de California hasta la Columbia Británica, en Canadá. Allí, la placa de Juan de Fuca avanza hacia el este a unos 4 centímetros por año y se introduce lentamente debajo de la placa Norteamericana.
Esta interacción tectónica convierte a Cascadia en una de las regiones con mayor potencial sísmico de Norteamérica, con capacidad para generar ¡terremotos de hasta magnitud 9.0!
De hecho, existen registros de que hubo un terremoto de esta magnitud en dicha zona, en 1700 y fue nombrado como megacorrimiento.
Los investigadores detectaron “autopistas” o canales dentro de la falla que permiten el desplazamiento de fluidos. Estos líquidos calientes, compuestos principalmente por agua con minerales y gases disueltos, se generan durante episodios conocidos como temblor y deslizamiento, en los que las placas se mueven lentamente sin provocar el tipo de terremoto repentino perceptible por los humanos.
Ese movimiento abre caminos por los que los fluidos pueden desplazarse hasta el fondo marino y, al mismo tiempo, contribuir al debilitamiento de la zona.
Para detectar este comportamiento, los científicos utilizaron información del Regional Cabled Array, un observatorio submarino compuesto por más de 550 millas de cables electroópticos e instrumentos instalados frente a las costas de Washington y Oregon.
La red permitió analizar señales sísmicas y detectar tensión acumulándose especialmente en la parte norte de Cascadia. Los investigadores consideran que una ruptura en esa zona podría comportarse de manera diferente a la del sector central y tener potencial para generar eventos de mayor magnitud en un futuro.
El antecedente histórico aumenta la preocupación. Los científicos consideran que el último gran terremoto de tipo megathrust en Cascadia ocurrió en enero de 1700.
Aunado a estos datos, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) estimó que existe entre un 10% y 15% de probabilidad de que ocurra un terremoto de este tipo en el noroeste del Pacífico durante las próximas décadas.
Una ruptura submarina podría no sentirse con fuerza en Tierra, pero tendría capacidad para generar un tsunami. La incertidumbre sobre cómo podrían romperse distintos segmentos de la falla continúa dificultando la evaluación precisa del riesgo.
Además de estos hallazgos, en 2021, un grupo de investigadores también recopiló imágenes de la placa de Juan de Fuca que mostraron grandes fracturas y una sección que se había hundido más de 4.8 kilómetros, señales de que una parte de esta zona de subducción podría estar en proceso de desaparecer, pero no a corto plazo.