Obtener una Green Card, también conocida como Tarjeta Verde, es uno de los logros migratorios más importantes para quienes buscan establecerse legalmente en Estados Unidos. Este documento otorga la residencia permanente, lo que permite vivir y trabajar en el país con un estatus migratorio seguro y reconocido por la ley.
La Tarjeta Verde puede otorgarse inicialmente por dos años o extenderse por diez años, dependiendo del tipo de residencia. Una vez cumplido ese periodo, el residente debe renovarla o, si cumple los requisitos, iniciar el proceso de ciudadanía estadounidense.
Existen algunas vías principales para acceder a la residencia permanente en Estados Unidos:
Patrocinio de un familiar (cónyuge, padres, hijos o hermanos, según el caso).
A través del empleo, ya sea por oferta laboral o habilidades especiales.
Estatus de inmigrante especial, que aplica a ciertos trabajadores religiosos, empleados de organizaciones internacionales, entre otros.
Estatus de refugiado o asilado.
Víctimas de trata humana.
Víctimas de abuso, como quienes califican bajo VAWA.
Residencia continua en Estados Unidos antes del 1 de enero de 1972.
Acceder a alguno de estos caminos no solo regulariza la estancia, sino que también abre la puerta a una serie de beneficios significativos para el residente y su familia.
A continuación se detallan los principales beneficios que otorga la residencia permanente, de acuerdo con la información disponible de USCIS.
Tener una Green Card es el primer paso para convertirse en ciudadano estadounidense. Los residentes permanentes pueden iniciar la naturalización después de cinco años si cumplen requisitos como:
Tener 18 años o más.
Haber vivido tres meses en el mismo estado o distrito USCIS.
Haber estado físicamente presente en el país por al menos 30 meses dentro de los cinco años previos a la solicitud.
Además, deben aprobar el examen de civismo e historia y la prueba de inglés.
Con la residencia permanente no existen restricciones geográficas: el titular puede mudarse, trabajar o estudiar en cualquier estado sin temor a deportación y con total libertad de movilidad dentro del territorio estadounidense.
Los residentes permanentes pueden adquirir bienes raíces, lo que les permite construir patrimonio en el país. Es fundamental mantenerse al día con los impuestos para evitar problemas legales o fiscales.
El residente y sus hijos pueden beneficiarse del sistema de educación pública gratuita, uno de los pilares sociales más valiosos en Estados Unidos.
La Green Card facilita la obtención de una licencia de conducir, uno de los documentos de identificación más utilizados en el país. Aunque algunos estados la otorgan a personas indocumentadas, para los residentes se trata de un trámite directo y reconocido en todo el país.
Los hombres entre 18 y 26 años deben registrarse en el Servicio Selectivo, pero además, quienes cuentan con residencia permanente pueden alistarse en ciertas ramas del Ejército para las que sean elegibles.
El número de Seguro Social (SSN) es clave para trabajar legalmente y acceder a beneficios como:
USCIS actualizó el Formulario I‑485 para que los solicitantes de Green Card puedan obtener su SSN al mismo tiempo, agilizando el proceso.
Una vez que una persona obtiene la Green Card, también puede patrocinar la residencia de su cónyuge e hijos solteros, permitiendo la reunificación familiar y brindándoles derechos de estancia, trabajo y educación.
Los residentes permanentes pueden viajar al extranjero y regresar a Estados Unidos sin perder su estatus, siempre que el propósito del viaje sea temporal. USCIS advierte que:
Estar fuera más de un año inutiliza la Green Card para reingresar.
Vivir de forma permanente en otro país puede llevar a perder la residencia.
Actividades como estudiar, trabajar temporalmente o cuidar a un familiar pueden justificar estancias prolongadas.
Tener una Green Card significa mucho más que vivir legalmente en Estados Unidos. Representa seguridad, estabilidad y la posibilidad de construir un futuro sólido.